Rivera, Orozco y Siqueiros, los tres grandes del muralismo mexicano

 
 
por: Miguel Camacho
Fuente: Noticieros Televisa
 

La relación entre los tres grandes del muralismo mexicano fue difícil, incluso álgida

 
CIUDAD DE MÉXICO, México, nov 1 , 2007.- Diego Rivera junto con José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros formaron la tercia de grandes muralistas mexicanos, los tres dejaron una huella indeleble en el arte contemporáneo mexicano de la primera mitad del siglo XX; sin embargo, a decir los maestros Américo Sánchez y Juan Coronel, curadores de la muestra “Epopeya Mural”, la relación del pintor y muralista guanajuatense con los otros dos grandes del muralismo estuvo llena de claroscuros, ya que mientras por Orozco sentía cierta admiración, la relación con David Alfaro Siqueiros llegó al grado de amenazarse de muerte.

“Diego admiraba a Orozco y lo respetaba, de hecho hay una anécdota que es muy interesante… Es a Diego a quien le ofrecen pintar los murales del Hospicio Cabañas en Guadalajara, no a Orozco… Es Diego quien dice: no, esto no me corresponde pintarlo a mí, aquí tiene que pintar Clemente. Es su casa, es su estado y es el edificio más importante de la ciudad. Y con (David Alfaro) Siqueiros siempre tuvo problemas, Siqueiros era su figura antagónica. Todos tenemos una figura antagónica en esta vida con él que siempre estamos midiéndonos y esa medida para Diego siempre fue (David Alfaro) Siqueiros”, comenta Juan Coronel, curador de la exposición “Epopeya Mural”.

Acerca de la difícil relación entre Diego Rivera y (David Alfaro) Siqueiros, Américo Sánchez señala:

“Al principio en los años veinte Diego Rivera fue muy criticado por Siqueiros… El primero que critica y hasta agrede a Rivera es Siqueiros. Le llega a decir que no tiene derecho a tratar en sus obras la Revolución Mexicana, dado que él muy tranquilamente permaneció en Europa cuando el conflicto armado en el país… Le llega a decir que cómo es posible que pinte a los indígenas con el cutis rosadito si los indígenas mexicanos se están muriendo de hambre y viven en la miseria… Le dijo que para tener derecho a tratar esos temas tendría que haber estado en la Revolución Mexicana…”

La relación entre los dos llegó a su punto más álgido en 1935 en un congreso de educación socialista en el Palacio de Bellas Artes; ambos, que siempre anduvieron con pistolas, se apuntaron con sus armas ante un abarrotado teatro que pensaba que en cualquier momento se podía presentar una tragedia.

A decir del maestro Sánchez la relación entre ambos artistas fue cambiando con el paso de los años, e incluso llegaron a ser grandes amigos:

“La relación fue aligerándose, incluso llegaron a tener un acercamiento… En los años cincuenta fueron grandes amigos, bueno desde fines de los cuarenta… Cuando en 1948-49, poco antes de que muera Orozco se reúnen para firmar “El canto general” de Pablo Neruda ya tienen buenas relaciones… Podríamos decir que la relación pasó del enfrentamiento y de la crítica mutua a tener una buena comunicación, a tener coincidencias de carácter ideológica…”, finalizó el crítico de arte.

Fotogalería de la muestra Epopeya Mural

 
Diego Rivera tuvo una relación difícil con los otros dos grandes muralistas.
Diego Rivera tuvo una relación difícil con los otros dos grandes muralistas.
Foto: Noticieros Televisa
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