La paz al otro lado del mundo

 
 
por: Arturo González González-Salas
Fuente: Noticieros Televisa
 

México, representado por la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Lourdes Aranda, será testigo de un nuevo intento para lograr la paz en Medio Oriente

 
ANNAPOLIS, Estados Unidos, nov. 26, 2007.- Las voces de paz para el Medio Oriente deberán imponerse al estruendo de las balas, los cohetes y los discursos incendiarios que forman parte del día a día de quienes viven en esa conflictiva región. Lejos, del otro lado del mundo, quizá la disminución del estruendo disminuya e incentive el diálogo.

Annapolis es una pintoresca localidad ubicada a unos 70 kilómetros de Washington D.C. Sus bahías, llenas de veleros, recibirán a un amplio número de actores que consideran posible un nuevo llamado para la convivencia pacífica entre el mundo árabe e Israel.

Cierto, la discusión se centrará en el conflicto de casi 60 años entre israelíes y palestinos por el derecho de cada uno a habitar en la región, pero la presencia de representantes de Siria, Egipto, Jordania y Arabia Saudita da a la conferencia de Annapolis una connotación regional.

Sin embargo, la esperanza del presidente de Estados Unidos, George Bush, así como la disposición para dialogar de Ehud Olmert, primer ministro de Israel y Mahmud Abbas, presidente palestino, parecen insuficientes ante la violenta realidad que ha provocado la muerte de cinco mil 939 personas desde el inicio de la segunda intifada palestina del año 2000.

De entrada, la cumbre de Annapolis reúne a un par de líderes debilitados.

Olmert está todavía en el proceso de recuperar un poco la credibilidad que le llevó al poder en marzo de 2006, y que perdió luego que una comisión de magistrados lo culpara de llevar al país a una guerra contra el Líbano (2006) sin preparación ni haber previsto las consecuencias, llevándolo a convertirse en el líder judío con menos popularidad.

Si la exposición de la vulnerabilidad del Ejército israelí no fuera suficiente, Olmert es perseguido por la sombra de la corrupción por diversos casos, el más reciente, la venta del Bank Leumi, cuando fungía como ministro de Finanzas.

Más de 15 mil judíos salieron este martes a orar, frente al Muro de los Lamentos, para que Olmert no tenga éxito en Annapolis.

Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abbas, va en representación de los miembros de su partido: Al -Fatah, pues el resto de las milicias palestinas ha rechazado la reunión.

Para que no haya duda, Hamas, la Yihad Islámica, el Comité de Resistencia Popular y el comando general del Frente Popular para la Liberación de Palestina realizaron una contraconferencia, en la que advirtieron, que desconocerán los acuerdos que haga.

Abbas irá a buscar la paz por Palestina, pero en estos momentos sólo gobierna Cisjordania, pues Hamas mantiene el control de Gaza desde junio de este año.

Así mientras a miles de kilómetros se habla de paz, palestinos e israelíes continúan con enfrentamientos que este lunes, costaron la vida de tres palestinos.

Por su parte, el presidente George Bush sabe que más allá de la conferencia internacional, su país deberá apoyar política y económicamente la implementación de los acuerdos, cualquiera que estos sean, de Annapolis.

Para ello, el presidente más impopular de la historia de Estados Unidos, al menos desde que se hacen estas mediciones, deberá lidiar con el Congreso para obtenerlos.

Más allá de las personas y sus niveles de popularidad, la región sigue siendo un polvorín.

Al Norte de Israel, Líbano vive días de tensión sin un presidente que asuma las responsabilidades de jefe de Estado y una lucha interna entre chiítas, sunnitas y cristianos.

Al noreste Siria vigila y juega sus piezas. Por lo pronto, el gobierno del presidente Bachar el Asad logró su cometido de que los asistentes de Annapolis discutan también el futuro de los Altos del Golán, una planicie que Israel les arrebato en 1967.

Más de 40 representantes diplomáticos, entre ellos México, serán testigos del relativo optimismo con los que inicia un nuevo intento para lograr la paz en Medio Oriente, pero todos ellos saben que lo único seguro hasta hoy, es la foto que ilustrará las primeras planas de los diarios del mundo.

 
Mahmud Abbas y George W. Bush en la reunión que sostuvieron en la Casa Blanca.
Mahmud Abbas y George W. Bush en la reunión que sostuvieron en la Casa Blanca.
Foto: EFE
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