CÓDICE 01: La otra gesta de Beowulf

 
 
por: Javier Aranda Luna
Fuente: Noticieros Televisa
 

La increíble y sangrienta saga de Beowulf es la obra épica más antigua de la literatura germánica

 
En el origen de las literaturas germánicas está Homero, Roma y el cristianismo. Dice Jorge Luis Borges que el poeta que cantó la epopeya de Beowulf “no desconocía la Eneida”. Tampoco la Biblia, cuya versión gótica es “el monumento más antiguo de las lenguas germánicas”.

La increíble y sangrienta saga de Beowulf, escrita probablemente por un sacerdote enviado a Nortumbria en el siglo VIII, es la obra épica más antigua de la literatura germánica. No es casual que el estudio del anglosajón se inicie precisamente con los casi 3 mil doscientos versos que la componen.

Beowulf es un príncipe geata cuyo pueblo habita en Suecia. Durante dos inviernos, según la saga del guerrero, un monstruo gigantesco, llamado Grendel, devora a los súbditos de Hrothgar, rey de Dinamarca.

El príncipe geata promete a Hrothgar destruir a Grendel, descendiente de Caín quien por un encantamiento de su madre es invulnerable a las armas. Beowulf tiene la fuerza de treinta hombres en un brazo y espera, desarmado y desnudo en la oscuridad al monstruo.

El arribo de Grendel es sangriento. Es un quebrantahuesos que bebe sangre. Sin su espada, (el compañero de la lucha, la luz de la batalla como dice el poema) Beowulf combate a la bestia a la que finalmente logra prender de un brazo. Para liberarse Grendel se desprende de su brazo y huye a morir a su ciénega.

Woktja, la madre de Grendel, recupera el brazo de su hijo después de matar a un guerrero. Beowulf la sigue y decapita en su cueva a “la loba del fondo del mar” como traduce Borges.

La segunda parte de la gesta ocurre cincuenta años después cuando Beowulf es rey de los geatas. Cerca de su reino vive un dragón que custodia un tesoro del que un ladrón roba una vasija de oro. El dragón esparce lumbre y siembra calaveras en el reino hasta que Beowulf lo mata pero l abestia envenena con un adentellada que lo alcanza al rey.

El cuerpo de Beowulf es despedido por su pueblo en una ceremonia funeraria que consiste en poner su cuerpo en un barco de roble envuelto de fuego.

La cinta de Beowulf no es fiel, verso a verso, a la leyenda escandinava. Tampoco a la relación de su historia. Pero no creo que eso tenga mayor importancia. Toda película basada en un libro es, a fin de cuentas, una traducción y la Gesta de Beowulf, como toda obra clásica, está destinada a sobrevivir a sus traductores. Buenos o malos.

Por lo demás el lenguaje poético que asombró a Borges en su estudio de la literatura escandinava subsiste en algunos momentos de la cinta como cuando el cielo oscurece por las lluvia de flechas, cuando el arpa de la reina es “la madera del júbilo”, la espada es “la luz de la batalla”, la reina es “la tejedora de paz” y el rey “el señor de los anillos”. La animación hecha por computadora sorprende por su minucia y por la forma en que de los actores se pasan a las imágenes digitales.

La versión cinematográfica de Robert Zemeckis podrá gustar a unos más que a otros. A mi me gusta que rescata esa gesta porque es pilar fundamental de las literaturas germánicas.

 
La Gesta de Beowulf está destinada a sobrevivir a sus traductores.
La Gesta de Beowulf está destinada a sobrevivir a sus traductores.
Foto: AP
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