MADRID, España.- El 11 de marzo de 2004 quedará marcado como un día trágico en la historia mundial, ese día tres bombas explotan en un tren procedente de Alcalá de Henares que se encuentra a 500 metros de la estación de Atocha. Minutos después, cuatro explosivos destrozan otro convoy que ya había entrado en la vía 2. En el primer tren, los escuadrones antibombas desactivan un cuarto artefacto que no llegó a explotar.
El caos y la confusión comienzan a apoderarse de la capital española.
Apenas han pasado unos minutos cuando otras dos explosiones sacuden la estación del Pozo del Tío Raimundo. En los andenes de Santa Eugenia, otra carga explosiva destroza otro convoy. En apenas tres minutos, 10 mochilas bomba han sembrado la destrucción y el pánico en Madrid. En plena hora pico, cuando cientos de trabajadores y estudiantes se trasladan de la zona conocida como el corredor de Henares a la capital española para cumplir con sus actividades diarias .
MADRID EN GUARDIA
Minutos después de los estallidos Madrid comienza a vivir un estado de alerta. Los equipos de emergencia se desplazan inmediatamente a los lugares de los atentados. El SAMUR (servicio de rescate y urgencias médicas de Madrid) monta un hospital de campaña en las cercanías de Santa Eugenia. Autoridades cortan el tráfico en las líneas de cercanías afectadas, y la operación 'jaula' en Madrid empieza a tener consecuencias en el tráfico de la ciudad. Los medios de comunicación hablan de “decenas de víctimas mortales”. Madrid acababa de ser escenario del mayor atentado terrorista de la historia de España. El balance era estremecedor: 191 muertos y alrededor de 1400 heridos.
Los hospitales de Madrid activan el Plan de Emergencia ante catástrofes a través de los medios de comunicación las autoridades sanitarias hacen un llamado a la población para donen sangre, convocatoria que los ciudadanos responden masivamente. Los cadáveres se van trasladando al pabellón 6 de IFEMA (Feria de Madrid), en el Parque Juan Carlos I, donde médicos, forenses, psicólogos y psiquiatras atienden a los familiares que se desplazan hasta allí para identificar a las víctimas.
EL REY SE DIRIGE A LOS ESPAÑOLES
Por primera vez desde el intento de golpe de Estado de febrero de 1981, el Rey se dirige a la nación. En su mensaje el monarca español calificó lo vivido ese día como una pesadilla:
La barbarie terrorista ha sumido hoy a España en el más profundo dolor, repulsa e indignación.
Hombres, mujeres y niños, ciudadanos libres de todas las edades y ocupaciones, incluso de otros países, que se acercaban a sus destinos, escuelas y trabajos, se han encontrado brutalmente confrontados con la muerte y el sufrimiento.
Un escenario de pesadilla se ha apoderado de todos los hogares españoles para mostrar la cara más cruel y asesina del terrorismo.
El rey manifestó la solidaridad de él y su familia con las víctimas de los atentados:
En estos trágicos momentos, quiero hacer llegar a las familias de las víctimas mi más profundo afecto y el de toda Mi Familia. Con todos querría fundirme en un abrazo cargado de consuelo y tristeza.
Siempre estaremos con vosotros, con todos aquellos que sufren las consecuencias de una locura macabra sin justificación posible. Estos repugnantes atentados sólo merecen la más enérgica y absoluta condena.
También me dirijo a los heridos y a sus familias, para expresarles nuestro calor, nuestra cercanía y nuestro deseo de pronta recuperación.
Vuestro Rey sufre con todos vosotros, comparte vuestra indignación, y confía en la fortaleza y eficacia del Estado de Derecho para que tan viles y cobardes asesinos caigan en manos de la Justicia, y cumplan en prisión todas las penas que los Tribunales les impongan. Habrán de dar cuenta de sus crímenes, de forma irremisible.
Después de hacer un reconocimiento a todos los cuerpos de emergencia, el monarca español lanzó una sentencia:
Somos un gran país, que ha demostrado con creces su capacidad para superar retos y dificultades. Un país que bien sabe que, frente a la sinrazón y la barbarie, sólo cabe la unidad, la firmeza y la serenidad.
Unidad, firmeza y serenidad en la lucha contra el terrorismo, con todos los instrumentos que nos proporciona el Estado de Derecho, redoblando nuestros esfuerzos conjuntos para terminar con esta lacra, contando con la acción policial, la labor de la justicia y la cooperación internacional.
Unidad, firmeza y serenidad por encima de las legítimas diferencias de opinión, en torno a la más firme voluntad de convivencia pacífica y democrática, que garantiza nuestra Constitución, expresión soberana del pueblo español.
En estas horas de inmenso dolor, los españoles estamos llamados, más que nunca, a reafirmar nuestra determinación de acabar con la violencia terrorista.
Que no haya duda. El terrorismo nunca conseguirá sus objetivos. No conseguirá doblegar nuestra fe en la democracia, ni nuestra confianza en el futuro de España.
BUSCANDO CULPABLES
Buscando culpables, las primeras miradas se dirigen hacia ETA. Y desde el Gobierno se sigue insistiendo en señalar a la banda terrorista cuando las investigaciones empiezan a revelar la posibilidad de que sea la red de Bin Laden, Al Qaeda, la responsable de los ataques.
Versiones de prensa señalan que desde el Ministerio de Relaciones Exteriores se giraron instrucciones para que todos los miembros del servicio diplomático español insistieran en sus apariciones públicas en la culpabilidad de ETA.
REFLEXIÓN ELECTORAL
Los atentados de Madrid tuvieron no sólo dejaron muerte y destrucción, también causaron un cambio en el panorama político español.
Las explosiones en Madrid ocurrieron 72 horas antes de las elecciones generales en España las cuales se celebrarían el 14 del mismo mes; los ciudadanos elegirían un nuevo presidente de gobierno y un nuevo parlamento. Las encuestas daban ventaja a Mariano Rajoy, del Partido Popular sobre José Luis Rodríguez Zapatero del Partido Socialista Obrero Español.
Sin embargo los días 12 y 13 de marzo, ante las crecientes evidencias de que Al Qaeda era la responsable de los ataques, y la resistencia del gobierno a admitirlo, los españoles se sintieron engañados y las tendencias dieron un vuelco. El domingo 14 los ciudadanos salieron a votar masivamente pero no por Mariano Rajoy, sino por José Luis Rodríguez Zapatero convirtiendo al socialista en el nuevo presidente del gobierno español.