Yucatán está situado al sureste de la República Mexicana. Las aguas del Golfo de México bañan sus costas. Cuenta con 106 municipios y su capital es Mérida, llamada La Blanca, situada a 9 metros sobre el nivel del mar. Tiene una extensión de 39, 612 km2, el 2.0% del territorio nacional.
Su población es de 1'818, 948 habitantes, el 1.8% del total del país.
Esta tierra es reconocida por su gran cantidad de sitios arqueológicos, herencia de nuestros ancestros mayas; por sus haciendas henequeneras, hoy convertidas en lujosos hoteles, sus playas bañadas por las aguas color verde esmeralda del Golfo de México y sus famosos cenotes.
Mérida, la capital, posee diversos atractivos dignos de visitar y ser admirados. El Monumento a la Patria, obra del genial escultor colombiano Rómulo Rozo, el Paseo de Montejo, avenida orgullo de los meridanos e inspirada en los Campos Elíseos de París y que data del porfiriato, con numerosas mansiones de estilos francés e italiano de la época.
Su centro histórico alberga edificios dignos de visitar como la Iglesia Catedral de Ildefonso, construida sobre ruinas mayas y que la primera en edificarse en América continental. A un costado se encuentra el Pasaje de la Revolución, con exhibiciones temporales de obras de creativos locales y nacionales; a un costado, el Ateneo Peninsular, que alberga al Museo de Arte Contemporáneo. Enfrente tenemos a la Plaza de Armas conocida popularmente como Plaza Grande. Al costado sur tenemos la Casa de Montejo, donde habitó el fundador de la ciudad, Francisco de Montejo, el Mozo, edificio de estilo plateresco único en el país. Al lado poniente aparece el edificio del Ayuntamiento de Mérida y al costado derecho, el Olimpo, que cuenta con cafetería, librería y un planetario.
Al norte de la plaza tenemos el edificio de arcos conocido como la Casa del Alguacil y el Palacio de Gobierno, que alberga los impresionantes murales de don Fernando Castro Pacheco y que rememoran episodios históricos de nuestro estado.
Recomendamos visitar los céntricos y tradicionales barrios de Santa Lucía, Santa Ana, Santiago, San Sebastián, San Cristóbal, La Mejorada y la ermita de Santa Isabel.
Mérida es considerada la capital del sureste de México, pues es un centro comercial y turístico de primer orden, además de contar con importante infraestructura carretera, de transporte, de salud y educativa. Jóvenes de diversas partes de la República y Centroamérica vienen a estudiar a la ciudad. No son pocas las personas de otros lares que buscan atención médica en los diversos hospitales públicos y privados que existen en la región.
A escasos 36 kilómetros de Mérida se encuentra Progreso, el puerto más importante de Yucatán, que con hermosas playas de limpia arena, surcada con cocoteros y su mar verde esmeralda, lo convierten en un destino obligado para visitar.
Destacan el antiguo edificio que ocupó la aduana marítima, que fue construido en el pasado siglo y que ahora es la Casa de la Cultura, el Palacio Municipal, el faro y el muelle fiscal, considerado el más largo del país. Asimismo, la ex hacienda San Ignacio, la Parroquia de San José, la capilla de San Antonio Yaxactún y los pintorescos puertos de Chelem, Chuburná y Chicxulub. En este último es donde, afirman científicos, cayó un meteorito hace 65 millones de años que extinguió a los dinosaurios.
Se recomienda también visitar El Corchito, situado en la ría del puerto, que comprende manglares, petenes y ojos de agua que llaman a darse un chapuzón. Cuenta con flora y fauna variadas. Un atractivo del lugar es darle de comer a los mapaches.
A 160 kilómetros de la Blanca Mérida ser yergue Valladolid, conocida como la Sultana de Oriente, con numerosos atractivos tales como la iglesia de San Gervasio, que exhibe los cañones que sirvieron para recuperar la ciudad en 1848 de manos de los indios rebeldes durante la llamada "Guerra de Castas". Merecen visitarse el parque principal rodeada de históricos edificios, así como el convento de San Bernardino de Siena y los barrios de Santa Ana y Sisal.
Visita obligada es el cenote Zací, impresionante depósito de agua dulce que sirvió en el pasado para surtir del vital líquido a la ciudad y que ahora funciona como balneario. A unos seis kilómetros antes de llegar a la ciudad podemos visitar igualmente dos grandes cenotes: Xkekén y Samulá.
En Izamal, Pueblo Mágico de México, se encuentra el majestuoso convento de San Antonio, en Izamal, levantado sobre las ruinas de un antiguo centro ceremonial indígena y dedicado a la Virgen de la Concepción. Este convento posee el mayor atrio cerrado de México, cercano en dimensiones al de San Pablo en Roma. Tiene 75 arcos que forman un corredor impresionante de 7,806 metros cuadrados.
Izamal también es conocida como la Ciudad de las Tres Culturas, porque conviven, a la par de su arquitectura colonial y moderna, varias pirámides mayas, siendo la más importante, la Itzamatul, considerada como la tercera más alta de Mesoamérica.
A 90 kilómetros de Mérida se ubica el Parque Nacional de Celestún, un espacio protegido con flora y fauna endémicos. Su nombre significa "Piedra Pintada". Allí podemos encontrar extensas playas plagadas de cocoteros y con impresionante arena blanca.
Un agradable paseo será sin duda a los manglares de la ría, donde podemos encontrar ojos de agua, petenes, el famoso Bosque Petrificado y el atractivo principal: los flamencos rosas, amén de numerosas aves migratorias.
La entidad cuenta con varios museos en la capital y el estado: Hacienda-Museo Yaxcopoil, Umán; Museo de Arte Contemporáneo (MACAY) , Museo de Arte Popular, Museo de Historia Natural, Museo de la Canción Yucateca, Museo de la Ciudad, Museo del Pueblo Maya en Dzibilchaltún, Museo de la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, Museo de la Zona Arqueológica de Uxmal, el Museo de San Roque, en Valladolid; el de las Momias, en Santa Elena; el de Arte Sacro, en Conkal; el dedicado al Mártir del Proletariado Nacional, Felipe Carrillo Puerto, en la ciudad de Motul y no podía faltar el Museo Regional de Antropología e Historia, albergado en el hermoso Palacio Cantón, situado en el Paseo de Montejo.
Tenemos el orgullo de contar con Chichén Itzá, una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo y Patrimonio Cultural de la Humanidad, gran metrópoli maya que deslumbra a propios y extraños, por la imponencia de sus edificios prehispánicos: pirámides, plataformas, murallas, caminos (sacbeo´ob, en maya), altares, frisos, estelas, columnas, dinteles, mascarones, esculturas y cenotes, son elementos que hacen maravillarse a quienes los visitan y admiran.
La Pirámide de Kukulcán, conocida también como el Castillo, es el emblema de esta zona arqueológica, se ubica al centro de la plaza. Otros templos que resaltan en la zona son el Observatorio, también llamado Caracol y el Templo de los Guerreros. También puede admirarse el Cenote Sagrado, donde los mayas sacrificaban doncellas a sus dioses y las arrojaban a la poza.
Otro Patrimonio Cultural de la Humanidad, es la legendaria ciudad maya de Uxmal —"tres veces construida"—, lugar que alcanzó su máximo esplendor entre los años 600 a 900 D.C.
Este sitio, ubicado a unos 70 kilómetros al poniente de Mérida, se encuentra al lado de una serie de elevaciones topográficas a las que se conoce como Puuc, que en maya significa serranía. Pueden admirarse imponentes edificaciones como la Casa del Adivino —o del Enano—, el Cuadrángulo de las Monjas, el Juego de Pelota, la Casa de las Tortugas, el Palacio del Gobernador, la Gran Pirámide y el Palomar. Tanto en Chichén Itzá como en Uxmal, el culto a las deidades del agua, la tierra, el sol y Venus, influyeron en la orientación y decoración de las estructuras.
Ek-Balam, que se traduce como "lucero jaguar o jaguar negro", es un sitio arqueológico importante situado al oriente del estado. Al parecer, el lugar recibió su nombre de su fundador o gobernante. Se localiza a 26 km al norte de Valladolid y a 186 km al oriente de Mérida, por la carretera a Cancún.
Cuenta con cuarenta y cinco estructuras, y está rodeado por dos murallas concéntricas de piedra que debieron tener empalizadas de madera para aumentar su altura. Tiene un juego de pelota, un arco muy hermoso donde desembocaba un sacbé (camino sagrado), que en épocas antiguas conectaban los reinos mayas; también podemos encontrar estelas y las llamadas serpientes jeroglíficas, que son monumentos bellamente labrados en bloques de piedra.
Las estructuras reúnen varios estilos arquitectónicos pero hay detalles que las hacen únicas, como imágenes con alas que semejan ángeles.
Nuestro estado es también rico en tradiciones y costumbres. En los días de Todos los Santos y Fieles Difuntos se acostumbra se acostumbra colocar un altar en el lugar principal de la casa con ofrendas para los difuntos, que es por lo general el alimento que más les gustaba, sin olvidar el tradicional mucbil pollo, especie de gran tamal enterrado, característico de estas fechas, al igual que tamales de espelón, atole de maíz nuevo, balché y chocolate batido con agua, así como dulces tradicionales.
Cada localidad tiene su fiesta tradicional vinculada con el santo patrono del lugar, que comprende la vaquería, procesiones, corridas de toros y celebraciones religiosas.
Las mujeres usan un hipil, con bordados que resaltan el corte cuadrado del cuello y el borde del vestido; se coloca un fustán, que es un medio fondo rizado sujeto a la cintura con pretina de la misma tela; sandalias y rebozo. Los campesinos visten pantalón holgado de manta cruda, camiseta abotonada al frente, mandil de cotí y sombrero de paja.
Para las vaquerías y fiestas principales, las damas se engalanan con el terno, una elaborada prenda con finas telas, encajes y bordados hechos generalmente a mano en punto de cruz. Como accesorios, las mujeres portan largas cadenas de oro, aretes, rosario de coral o filigrana y reboso de Santa María.
Los caballeros utilizan pantalón blanco de corte recto, filipina de fina tela –algunos con botones de oro-, alpargatas, sombreros de jipijapa y paliacate, un tradicional pañuelo rojo.
La gastronomía yucateca tiene reconocimiento a nivel nacional y mundial. Su sazón y sabor es producto de la simbiosis maya y española, lo que la hace característica y diferente respecto a las de otros lugares.
El panucho, famosísimo antojito regional, es una tortilla rellena de frijoles negros secos, sobre la cual va lechuga picada, tomate crudo y carne de pollo o pavo deshebrado.
Los papadzules son tacos de tortilla de maíz. Las tortillas calientitas se remojan en una crema ligeramente espesa hecha a base de pepita molida. A continuación se les colocan huevo cocido y se arrollan, para luego cubrirlas con crema de pepita y salsa de tomate.
El pavo en relleno negro se prepara con pavo, el cual se rellena con carne molida de puerco preparada con recado negro.
Tenemos también el queso relleno, que consiste en rellenar una bola de queso, con un embutido hecho con puerco molido. El queso se baña con una especie de crema llamada "kol" y salsa de tomate, con aceitunas, pasitas, almendras y alcaparras.
El tradicional poc-chuc comprende rebanadas de lomo de cerdo con tomate asado y cebolla. Se acompaña con frijoles negros colados.
No podía faltar la muy conocida cochinita pibil, que es carne de cerdo adobada, la cual se prepara en una lata especial envuelto en hojas de plátano y se entierra por dos horas. Por lo general se preparan tacos y tortas aderezándolos con cebolla roja picada curtida en jugo de naranja agria y chile habanero.
El pollo pibil: su preparado es semejante al interior, pero con carne de pollo.
La sopa de lima es un caldo con tiras de tortillas fritas, trocitos de pechuga de pollo y una rebanada de lima.
El pollo en escabeche es pollo sazonado con recado y cebolla roja rebanada y curtida.
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