El poder de un apellido: Los Bush


Su influencia en Norteamerica, y en el mundo, es algo nunca visto en la historia
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CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 02, 2003.- El poder actual de los Bush es algo nunca visto en la historia de Norteamérica: Han superado a los Kennedy en política, a los Rockefeller en influencia y socios por todo el mundo, y hasta a los Rossevelt, quienes tienen en su haber dos presidentes, pero que al paso del tiempo terminaron por desvanecerse en la vida política de Washington.

Los Bush iniciaron en el noreoeste del país y ahora están en el sur y en el suroeste: en Washington, en Nueva York, en Texas o en Florida tienen amarrado el poder político y mantienen una fuerte influencia económica a través de los negocios de la familia.

Han ocupado la Casa Blanca en dos ocasiones y tienen fuertes posibilidades de hacerlo en una tercera vez.

El poder del apellido se ha esparcido por toda la unión americana y ellos lo saben; cada uno de los cinco hermanos nombra a sus hijos varones George, Prescot, Herbert, Walker, nombres de los bisabuelos de la dinastía, distinguidos, ricos y aristócratas, aunque alejados de la política.

Su historia se escribe a partir de ellos y no de ellas, quienes no participan en política y desempeñan con maestría el papel de las primeras damas, dedicadas a apoyar a sus exitosos maridos en todas sus decisiones.

Pero la historia de la familia se parece más a las películas de Hollywood que a la vida política del país.

Siempre llegan tarde y aún así anotan gol, es decir, son "duros de matar".

Sus biógrafos consideran que todos, abuelos, bisabuelo, fundadores, padres, hermanos y nietos, han sido agraciados o bendecidos por la casualidad y la fortuna.

Sin presencia ni historia política lograron postularse y ganar las elecciones en Texas, Florida y hasta la Presidencia de la nación.

Si George Herbert Walker Bush no hubiera perdido las elecciones frente a Bill Clinton, los hermanos George y John (Jeb) no hubieran podido ser candidatos al gobierno de Texas y Florida.

“Porque a todo el mundo le habría parecido excesivo tener tantos Bush en el poder”, dijo el ex presidente, a quien le molesta la idea de que los considerene herederos de una dinastía. "No hay legado ni dinastía de ningún de ningún tipo; cada uno de nosotros hace de su vida lo que le parece", ha dicho.

El actual Presidente de Norteamerica es hijo del ex presidente George Herbert Walker Bush; nieto del senador de Connecticut, Prescott Bus, y hermano del gobernador de Florida, John Bush (Jeb), considerado por la familia y la clase política del país mucho más hábil y talentoso que el hermano Presidente.

Cuando la familia se reunía, quien pontificaba sobre política era Jeb, el era el preferido y el alfil de los padres, mientras que George, el segundo de los cinco hermanos, se dedicaba a la siesta, los videojuegos y los tragos, escriben los biógrafos de George W. Bush.

Sin embargo, cuando en 1994 Goerge y John Bush contendieron por la gubernatura de Texas y Florida, ocurrió lo imprevisto y el político talentoso perdía mientras que George W., conocido familiarmente como Junior y políticamente como Dubya, se levantaba como el nuevo gobernador del sureño estado y cuatro años más tarde fue reelegido.

Antes, George W. Bush ya había fracaso en su intento de obtener un escaño en la Cámara de Representantes, a finales de los setenta.

Otro de los hermanos, Neil, es un mediano empresario al que la familia lo ha salvado de varios escándalos, uno de ellos la quiebra de la caja de ahorro Silverado, que él mismo dirigía, donde hubo necesidad de pagar 50 mil dólares para parar un juicio.

Marvin, el hermano menor, es un ejecutivo "clave" de la iniciativa privada con influencia en los círculos financieros de Washigton; fue aliado de Dubya durante la campaña electoral para ocupar la gubernatura de Texas y posteriormente la Presidencia.

Dorothy, la única hermana del clan, participa “en algo” durante las campañas electorales de sus hermanos.

Pero la influencia y el peso del apellido no se restringe a los Estados Unidos o América.

Prescott Jr. Bush, hermano del ex presidente George Bush y tío del actual Presidente, construyó el primer campo de Golf en China, en 1988, y mantiene una fuerte amistad con varios ex ministros, entre ellos Rong Yiren, el hombre más rico de ese país.

DEL ‘MAYFLOWER’ AL 11 DE SEPTIEMBRE

Su árbol genealógico se remite hasta los pioneros del “Mayflower”, el buque que en 1620 transportó a los primeros pioneros religiosos. De acuerdo a sus biógrafos, los Bush descienden de los Howland, los Tilley y los Cooke, colonos iniciales que se asentaron en las tierras de Nueva Inglaterra con la idea de sembrar una civilización privilegiada por Dios.

El bisabuelo Samuel P. Bush, asesor presidencial de Herbert Hoover, marcado por el crash y la Gran Depresión, fue director de armas cortas y municiones del Consejo de Industria de Guerra durante la I Guerra Mundial.

Inmensamente rico, el otro bisabuelo, George Herbert Walker, fundador de una de las firmas más respetables de Wall Street, Boow Brothers Arriman, fue presidente de la Asociación Estadounidense de Golf; dio nombre a la famoso Copa Walker.

Prescott, el abuelo, fue impulsado por su suegro, y casi obligado por su posición social a postularse y ocupar un escaño como republicano de Connecticut de 1952 al 1963.

Pero es Prescott Bush quien marca la historia moderna de la familia; fue miembro de una de las más celebre sociedad secretas en la Universidad de Yale: Skull and Bones (calavera y hueso), sociedad que celebra un rito de iniciación con restos de esqueletos humanos.

Se rumora que él proporcionó a Skull and Bones su tesoro más preciado: la calavera del jefe apache Jerónimo.

Tuvo cinco hijos: Prescott Jr, el afortunado en China; George, conocido como Poppy; Jonathan, responsable del negocio financiero en Nueva York; y la única mujer, Robín, quien falleció de leucemia a los tres años de edad.

Impulsado por la suerte o la clarividencia, Poppy, graduado de Yale y miembro también de Skull and Bones, tras servir como piloto de las Fuerza Aérea Norteamericana, rompe con los negocios familiares y la confortable vida familiar del Este, y se marcha a Texas para iniciarse en un negocio nuevo para ellos: el petróleo.

Sus biógrafos aseguran que se fue hacia el sur huyendo del las obligaciones políticas que implicaba ser un Bush en Nueva York, dejando atrás su pasado aristocrático- financiero, sin saber que abría otra era, la de la vida populista, agrícola y religiosa de Texas, un estado que posteriormente se convertiría en una de los más ricos de la nación y del mundo.

George H. Bush corrió con suerte y con el dinero que le proporcionaba la acaudalada familia para buscar petróleo hasta en donde no; finalemente se convirtió en uno de los hombres mas ricos e influyentes del estado.

Al igual que su padre Prescott, su entrada a la vida política y su elección como gobernador fue una prolongación natural de sus negocios.

El presidente Richard Nixon lo hizo su hombre de confianza y bajo su tutela comenzó su vida política, primero como embajador en las Naciones Unidas y luego en la dirección de la CIA, de donde pudo ampliar su lista de aliados, amigos y socios, desde el presidente de Panamá, Manuel Noriega, y hasta el saudí Bin Ladem, presunto autor de los atentados terroristas del 11 de septiembre .

Y antes de ellos hubo otros y otras, siempre ricos e influyentes, siempre destinados y obligados a ganarlo todo siempre.

EL HOMBRE EN EL TRONO

“Espero que algún día encuentre su objetivo en la vida”, escribió su padre cuando George Walker Bush tenía ya 30 años. Dicen que sólo su matrimonio con Laura Welch, tras tres meses de noviazago, pudo cambiarlo y lograr que Junior dejara de de fumar y se adentrara a los negocios de la familia.

Sus biógrafos aseguran que la vida del actual presidente de Estados Unidos sufrió su verdadera transformación cuando se unió a un grupo de estudio bíblico, poco después de haber cumplido los 40 años, y sólo a partir de entonces abandonó el alcoholismo y recompuso su relación decadente con Laura, "que Dios le dio sentido a su existencia".

Las críticas de sus opositores a la intervención que ha ordenado en Irak, lo colocan como un hombre sordo; dicen que "Bush" "se cree y se comporta como un iluminado que no argumenta sus acciones, sino dicta sentencias que los demás deben acatar sin dudar. "Su pensamiento es mezcla de la literatura de autoayuda, una ideologizada lectura de la Biblia, esquematismo reduccionista de la realidad y una idea de la supremacía absoluta de la cultura anglosajona estadunidense", opina un articulista en Norteamérica.

Un hombre que mientras ordena un bombardeo contra Irak, se va de visita a la casa de campo de Vicente Fox, en México, o bien a la suya propia en Camp Dave.

Expertos calígrafos ven en su firma a un ser con problemas internos como alcoholismo y drogadicción, agresivo, vengativo y revanchista, golpeador, emocionalmente inestable y racista.

Por Yale y Harvard pasó sin pena ni gloria, cursó una maestría en administración de empresas, pero nadie de sus compañeros vio en el aptitudes extraordinarias para ser bueno en algo; cuando la guerra de Vietnam y el reclutamiento forzoso, sus lazos familiares le permitieron ingresar a la Guardia Nacional a pilotear un avión F- 102 que no se utilizaba en el conflicto.

Establecido en Texas, la familia le previó de innumerables inversiones y los conocidos de los “Bush” apareceron siempre para salvarlo de los malos negocios.

Actividad que se cimbró hasta que siendo Presidente se determinó la quiebra de Enrón, de donde su familia y amigos eran los ejecutivos.

Lo cierto es que la suerte de W. Bush dependió de los pasos de su padre, luego de que éste se convirtió en vicepresidente de Ronald Reagan y se postulo a la nominación del partido republicano para la Presidencia, en 1988.

Dubya se unió al equipo de su padre y terminó por superarlo con un estilo más duro, seductor y vengativo.

El conservadurismo del padre en la Casa Blanca, fue remplazado por el fundamentalismo cristiano del hijo.

Dejó la Casa Blanca para regresar a Texas y retomar su futuro político.

Su estrategia inició con la compra del equipo de béisbol de Los Rangers; se dedicó a construir un nuevo estadio, aunque con financiamiento público y aunque solo invirtió el 2% del total, dijo a los periodistas:

“Cuando la gente de Austin diga que nunca he hecho nada, que vean esto”. Había descubierto sus ambiciones políticas y las ganas de hacer algo en la vida.

En el año 2000 la suerte y las relaciones de la familia volvieron a influir de manera decisiva en su favor.

Con menos votos que el contrincante demócrata, Al Gore, George W. Bush fue vencedor de una elección favorecida por un tribunal de mayoría republicana.

Tras su actuación tras el 11 de septiembre, que lo levantado en popularidad entre los ciudadanos estadunidenses, quienes según las encuentas de los medios de ese país, apoyan la guerra en más de un 70%, los politólogos auguran la perdida de la presidencia, en caso de que buscara una reelección.

Pero como hemos visto, la suerte de los Bush es de envidiarse y está determinada por las circunstancias: amigos, socios y favores que les deben en todas partes.

Y si no fuera George W., en la carrera continúa Jeb, quien tiene fija la idea de llegar a la Presidencia y en mantener a los Bush por tercera ocasión en la Casa Blanca; además con grandes ventajas, su matrimonio con una mexicana le fortalece ante la comunidad hispana, la segunda minoría en la Unión Americana.

Stephen Hess historiador del gobierno de EU, considera que el hombres más atractivo de la próxima generación es el joven George Prescott Bush, hijo de Jeb, quien participó muy activamente en la campaña presidencial de su tío, estudia leyes y se prepara para ser el próximo representante de la cofradía.

 
Los Bush y sus esposas.

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