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Un verdadero Gigante
 
Eberharter fue el mejor en el Gigante y cumple con su carrera de manera exitosa
Stephan Eberharter la sensación
Por: Agencia

 

SALT LAKE, Estados Unidos Febrero  21, 2002 ("Copyright (2001) Associated Press. All rights reserved") - El austríaco Stephan Eberharter ha puesto el broche de oro a su carrera deportiva, en la que a falta de confirmar su triunfo en la Copa del Mundo -lo que sólo evitará una auténtica tragedia- sólo le faltaba conquistar un título olímpico, el que logró hoy en el gigante.

Eberharter fue el mejor en la pista "CB's Run" de Park City, en la que, a diferencia del eslalon que tuvo lugar ayer, miércoles, en la vecina Deer Valley -deslucido por una nevada- se dieron las condiciones idóneas: sol, cielo azul y nieve en estado inmejorable.

El tirolés, que cumplirá 33 años el próximo 24 de marzo, vivió hoy el sueño de los justos. Durante los últimos años estuvo siempre a la sombra de Hermann Maier, dominador inclemente del esquí mundial y el gran ausente de estos Juegos, que se recuperará de un grave accidente de moto hasta al menos el final de la presente temporada ("Herminator" quiere ser abridor en las pruebas de la Copa del Mundo que se disputarán en su Flachau natal).

De no haber sido por Maier, Eberharter, que hace once años ya se proclamó doble campeón del mundo ante su afición en Saalbach- Hinterglemm y que después de una grave lesión volvió al primer equipo austríaco al ganar la Copa de Europa -única vía de acceso, por derecho propio, al "Wunderteam"-, tendría aún más abarrotada su abundante galería de trofeos.

El de Stumm ha sabido rentabilizar a tope la baja de su compatriota y rival. Esta temporada ha ganado nueve pruebas de la Copa del Mundo -lleva quince en total- y su ventaja al frente de la
general, 456 puntos, es prácticamente insuperable.

A Salt Lake City llegó como potencial triple campeón olímpico. Pero hasta el momento llevaba un bronce - en el descenso- y una plata -en el supergigante-.

La de hoy seguramente sería su última oportunidad de conocer la gloria olímpica y el batallador tirolés no la dejó escapar. Eberharter dictó su declaración de principios en la primera manga,
en la que se situó al frente de la prueba con 74 centésimas de ventaja sobre el italiano Massimo Blardone y 81 sobre el incombustible noruego Lasse Kjus, que acabaría capturando el bronce.

Los austríacos Christoph Gruber y Benjamin Raich eran cuarto y quinto, respectivamente, a 84 y 85 centésimas; mientras que el estadounidense Bode Miller era séptimo, a 91 centésimas de "Steff".

El estadounidense parecía haber roto moldes con una excelente segunda bajada en la que fue el más rápido (1:11.27). A sus 2:24.16 globales sólo se acercó Kjus. Hasta que bajó Eberharter, que no superó el tiempo parcial del ídolo local -el público volvió a llenar las gradas-, pero, lejos de adoptar una actitud conservadora, casi 'calcó' la bajada de Miller, al que cedió sólo tres centésimas para ganar la prueba con un holgado margen de 88 centésimas.

Raich y Gruber intercambiaron puestos al final y a Blardone le pudo la tensión: el italiano resbaló hasta el octavo puesto, justo detrás de Kjetil Andre Aamodt, que siguió en la clasificación a otro noruego, Bjarne Solbakken, y que suma dos medallas más entre Juegos y mundiales que las que cuenta su compatriota Kjus, que con la de hoy ya lleva quince.

Si Austria metió a tres de sus hombres entre los mejores cinco, Noruega introdujo otros tantos entre los siete primeros.

El dominio austro-noruego encontró respuesta en Miller, que añadió otra plata a la que ganó en la combinada y fue aclamado por su público. Pero el héroe de la jornada fue Eberharter, que
regresará a Austria como uno de los triunfadores de los Juegos.

Su excelente estado de forma invita a hacer cábalas acerca del resultado de un hipotético enfrentamiento entre los dos mayores talentos que ha dado el esquí alpino austríaco desde la época de Franz Klammer, si "Herminator" hubiese competido en Salt Lake.

Asunto que no le incumbe al tirolés, que tanto antes del accidente de Maier, como después del mismo, se ha tenido que enfrentar en innumerables ocasiones con la pregunta de referencia al
esquiador del que hasta hace unos meses fue el "eterno segundo". Circunstancia que está muy lejos de ser de su agrado.

Eberharter ya es campeón olímpico. De gigante, disciplina en la que en Nagano, hace cuatro años, había sido segundo. Por detrás del omnipresente Hermann Maier.


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