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SALT LAKE CITY, Estados Unidos Febrero  8, 2002 ( AFP Foto)
- .- Stephan Eberharter no tiene la culpa de que Hermann Maier no pudo venir a los Juegos Olímpicos de Invierno.
Con Maier marginado por una lesión, el austríaco de 32 años ha sido la figura hegemónica en el alpinismo esta temporada y es el favorito prohibitivo para repetir la hazaña de su compatriota que ganó dos preseas de oro hace cuatro años en los juegos de Nagano.
Maier tuvo que quedarse en casa debido a las heridas sufridas por una accidente en motocicleta a mediados del año pasado, pero los rivales de Eberharter sostienen que éste lo hubiese derrotado de cualquier forma.
Eberharter llega a los juegos precedido por una racha de nueve victorias consecutivas, pero la sombra de Maier lo persigue igual.
Pero Eberharter, escolta de Maier el año pasado en el escalafón de la Copa Mundial, afirma que recién ha alcanzado el tope de su nivel y que le hubiese opuesto fuerte resistencia a su enconado rival.
"No tengo nada que probarle a nadie. Yo sé que soy uno de los mejores esquiadores del mundo", declaró Eberharter. "Nunca me comparo a Hermann Maier".
“Lo único diferente es que Hermann Maier no vino. Pero nadie lo echa de menos. Hay otros competidores tan fuertes como él. Maier ya no marca la pauta", agregó.
Si bien no podrá demostrarlo esta temporada, y por ende en Salt Lake, muchos esquiadores comentan que Eberharter hubiese sido un rival de peligro para Maier.
"La ausencia de Maier solo sirve para alentarlo. Eberharter anda por las nubes", señaló el estadounidense Daron Rahlves, el campeón mundial en el super-G y el adversario de más cuidado del austriaco en las competencias de velocidad en Salt Lake.
"Hermann iba a tener que sudar mucho para imponerse en las competencias que Eberharter ha estado ganando", añadió.
La trayectoria de Eberharter está repleta de altibajos.
Irrumpió a lo grande en 1991 al ganar dos medallas de oro en el mundial, pero la gloria le duró muy poco. Sufrió una lesión de clavícula en 1992. Tampoco compitió en el circuito de la Copa Mundial durante tres campañas desde 1994 tras romperse los ligamentos de la rodilla izquierda en una justa en Italia.
"He sufrido muchas lesiones y mucha gente me dio por acabado", indicó. "Yo no soy de los que arroja la toalla tan fácilmente".
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