Es una joven de 21 años. Hija mayor de los Mendoza. Joven atractiva, coqueta, de buen porte, a la moda, que estudia Diseño Gráfico en la Universidad Anáhuac del Norte. Su infancia se ha desenvuelto en un ambiente contradictorio, por un lado, el mal ejemplo de su padre de orillarla a buscar la aceptación social a cualquier costo, y por otro lado, los buenos preceptos que su madre le ha inculcado. Por ello, tiene un aire de estar siempre un poco confundida y desubicada.
Durante su adolescencia, la influencia del padre (y la idolatría que siente por él), han inclinado la balanza a su favor, por lo que su conducta es déspota, sobre todo con su madre, por quién profesa sentimientos confusos: la ama, pero se avergüenza de ella (¿Cómo confiarse a una mujer tan dejada de sí misma?).
Su carácter es fuerte, es generosa, disciplinada y le da una gran importancia al aspecto físico. Sin embargo es muy influenciable, y a veces tiene accesos de ira.
En un principio es insegura e inmadura. A diferencia de su padre, Liliana no crea intrigas, sino que es víctima de ellas, y es por eso que su conducta es de "mala".
Su motivación principal es la búsqueda de una identidad propia y superar la vergüenza que siente por su pasado de "pobre". De ahí nace su peor defecto: la mentira.
Por dar gusto a su padre, inconscientemente, empieza inventando pequeñas mentiras que irán creciendo, hasta llegar a la mitomanía: como no reconoce su identidad, la inventa, y esta será la fuente de muchos de sus conflictos.
El examen de sus errores, sus buenos principios y la transformación que Lucía experimenta más adelante, servirán para hacerla recapacitar y recuperar lo mejor de sí misma, por lo que sus virtudes afloran al final.