CIUDAD DE MÉXICO, México, ene, 2005.- A fin de controlar la diabetes Tipo I, conocida también como juvenil o insulino dependiente, el Hospital Infantil de México "Federico Gómez" practica el xenotrasplante (dispositivo intradérmico de células de cerdo), lo que convierte al país en el primero en llevar a cabo este procedimiento. El jefe del Laboratorio de Xenotrasplantes, Rafael Valdés González-Salas, señaló que desde hace 18 años dicho hospital ha trabajado con otras instituciones de investigación en el diseño del dispositivo y en la técnica para obtener e introducir al ser humano las células de cerdo productoras de insulina.
"Así, desarrollamos un prototipo de reservorio para mantener células viables y, por el otro lado, contar con una técnica para poder aislar las células productoras de insulina del páncreas de cerdo", comentó el médico de la Secretaría de Salud (SSA).
Aseguró que gracias a ese trabajo, la Comisión de Bioética autorizó la práctica de este procedimiento en humanos, por lo que desde hace cinco años la institución ha llevado a cabo, con excelentes resultados, 22 xenotrasplantes en niños diabéticos.
El especialista destacó que en el año 2000 se efectuaron los 12 primeros xenotrasplantes, de los cuales, 50 por ciento todavía tienen el dispositivo y han registrado una disminución de azúcar en sangre; incluso uno de los pacientes logró estar un año sin inyectarse insulina.
Señaló que en 2002 se aprobó la ampliación del proyecto, por lo que se trasplantó un nuevo grupo de 10 pacientes, de los cuales siete respondieron en forma positiva; dos de ellos quedaron libres de la aplicación de insulina.
El doctor detalló que el xenotrasplante consiste en el trasplante de célula tejido u órgano de una especie a otra; es así como se empezó a trabajar en la obtención de células productoras de insulina del cerdo, debido a que este animal es el que más similitud muestra, en cuanto a órganos, con el hombre.
La introducción de este dispositivo, del tamaño de un cigarro, se coloca en la parte abdominal; dos meses después se retira un componente para permitir el implante celular en forma subcutánea, por lo que no representa ningún riesgo para el paciente debido a que no se involucra a ningún órgano.
Una vez hecho el trasplante, se lleva a cabo un seguimiento a través de un monitoreo de glucosa siete veces al día. Los resultados obtenido demuestran que después de dos meses, los pacientes comienzan a presentar hipoglucemia -disminución de la cantidad normal de azúcar en la sangre-, haciendo innecesario la aplicación de insulina.
Con ello, dijo, se detiene el daño que sufren algunos órganos a consecuencia del avance de la diabetes, además de lograr un mejor control de los picos de alza y baja de glucosa.
Puntualizó que esos resultados han sido presentados en diferentes foros nacionales e internacionales, causando amplias discusiones en el ámbito científico, debido principalmente a la preocupación de la transmisión de una enfermedad relacionado con un retrovirus porcino.
No obstante, destacó que a los pacientes se les da un seguimiento cuidadoso y especial para descartar evidencia de contaminación de cualquier tipo por ese retrovirus y que hasta el momento "ninguno de nuestros pacientes ha reportado positividad de este virus".
Detalló que entre los requisitos para ser candidatos a un xenotrasplante está ser niño y con tres años de inicio de la enfermedad, con el fin contar con pacientes lo más sanos posibles; es decir, que el padecimiento no haya dañado alguno de sus órganos.
Para la obtención de las células producturas de insulina, se utilizan cerdos de semanas de nacidos, procreados en una granja especializada ubicada en el estado de Sonora, la cual cuenta con estricto control biosanitario, que garantiza que los porcinos están libres de agentes patógenos.
En otras partes del mundo, añadió, lo que se hace es el transplante de células de humano a humano, sin embargo, eso limita el número de intervenciones por la falta de donadores, además de que esa tratamiento se efectúa en el hígado, el cual puede sufrir un daño irreversible.
Finalmente, subrayó que el hospital cuenta con una estrecha colaboración con diversas centros de investigación de Estados Unidos y Canadá, quienes han sido los encargados de realizar la medición y detección de insulina porcina en los pacientes.