El Metrobús de la Ciudad de México.
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El Metrobús de la Ciudad de México



por: Dra. María Eugenia Negrete Salas *
Fuente: Cortesía







Un paso trascendental hacia el sistema integral de transporte sustentable para la ciudad



La puesta en marcha del Metrobús en Insurgentes y el anuncio de nuevas líneas en otras avenidas de la ciudad han detonado un alud de opiniones diversas entre distintos sectores y grupos de la sociedad, tanto usuarios como no usuarios. Entre estos últimos destacan los residentes de colonias aledañas, organizaciones de transportistas, grupos ecologistas, automovilistas, comerciantes y el propio Gobierno del Distrito Federal.

En este ambiente de polémica, Metrópoli 2025 aporta argumentos para ayudar a entender mejor el papel que este nuevo sistema de transporte puede y debe jugar desde la perspectiva del desarrollo del transporte metropolitano de pasajeros y de la mejora de la calidad de vida en nuestra gran ciudad.

¿QUÉ ES EL METROBÚS?

El llamado Metrobús de la Ciudad de México es un nuevo modo de transporte público de alta capacidad, cuya primera línea fue puesta en marcha en junio de 2005 sobre la avenida Insurgentes, vialidad de primera importancia. Dicho sistema está compuesto por autobuses dobles articulados con capacidad para 160 pasajeros y equipados con motores diesel con tecnología de punta, por lo que es un sistema amigable con el medio ambiente.

Otra de las características esenciales del Metrobús es que transita por carriles exclusivos y confinados, con el propósito de aumentar la velocidad media de circulación y permitir, además, la regularidad en el servicio.

Con objeto de minimizar el número y el costo de las estaciones -instaladas cada 400 metros para que sean accesibles a lo largo de todo el recorrido-, el Metrobús circula por los carriles centrales de la avenida, por lo que el ascenso y descenso de pasaje tiene lugar desde el camellón central, lo que significa que la unidad se aborda por el lado izquierdo, al contrario de los transportes convencionales.

Por último, la forma de pago debe ser también expedita, de manera que no se obstaculice el flujo de los autobuses. En la Ciudad de México se ha optado por una tarjeta magnética de pre-pago, recargable en máquinas instaladas en las propias estaciones. Sin embargo, la imposibilidad actual de adquirir boletos para un solo viaje va en contra del principio de universalidad para utilizar el servicio.

A diferencia de los microbuses, el sistema de autobuses rápidos requiere una forma de gestión en la que el gobierno de la ciudad se encargue de la construcción y mantenimiento de la infraestructura y se constituyan empresas operadoras que, bajo reglas claras, se obliguen a prestar el servicio cumpliendo normas de calidad y con equipos modernos de especificaciones precisas.

Fue en este contexto que se creó un organismo público descentralizado llamado Metrobús, responsable de la planeación, administración y control del sistema de corredores de transporte público de pasajeros del Distrito Federal. La recaudación se deposita en un Fideicomiso General que administra los ingresos del sistema y paga tanto los servicios administrativos autogenerados del Metrobús, como a las empresas operadoras.

VENTAJAS Y OPORTUNIDADES

El sistema de autobuses confinados, conocido como BRT (Bus Rapid Transit), instalado ya en muchas ciudades de Latinoamérica, como Curitiba, Sao Paulo, Santiago, Bogotá, Quito y León, entre otras, constituye una opción más económica que el Metro pues su costo es entre ocho y diez veces menor. Estos sistemas permiten mejorar la movilidad urbana y racionalizar el transporte de pasajeros sustituyendo los equipos de baja capacidad como microbuses, peseras y combis, que hoy atienden alrededor del 62% de los viajes que se realizan en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).

Se ha planeado que el Metrobús opere en avenidas importantes de la ciudad con alta demanda de viajes, a las que se han denominado corredores estratégicos de transporte. El primer efecto sería entonces la reducción del número de unidades de baja capacidad y la puesta en marcha de un menor número de equipos de alta capacidad y bajo impacto ambiental. Lo anterior significaría un paso trascendental hacia el sistema integral de transporte sustentable ideal para la ciudad.

El sistema Metrobús impactaría la accesibilidad, entre los puntos de la ciudad conectados, la cual se vería mejorada en las zonas atendidas directa e indirectamente por este nuevo modo de transporte. La mejora en la accesibilidad tendría como resultado tiempos de recorrido menores, aumento en la frecuencia del servicio y, en general, la elevación de la calidad de los viajes.

La accesibilidad general en el área más urbanizada de la ciudad mejoraría en la medida en que la red del Metrobús que se vaya construyendo se articule efectivamente con el resto de la Red de Transporte Público de la ciudad. Con el desarrollo del Metrobús se ampliaría la conectividad de la red del Metro con un servicio de calidad parecida, pues el sistema de autobuses confinados se concibe como un Metro de superficie.

Otro aspecto que se debe tomar en cuenta es la intermodalidad, que significa utilizar en un viaje, y con el mismo boleto, más de un modo de transporte, integrando así el costo total del viaje y proporcionando condiciones físicas para un cambio de modo ágil, amable y seguro. La conexión entre las distintas líneas de Metrobús que se vayan implantando podría ser el inicio de este proceso el cual avanzaría al incluir al Metro y a las líneas alimentadoras de los propios corredores.

PROBLEMAS Y LÍMITES

Los defensores enfatizan las siguientes bondades del sistema de autobuses confinados: mejora en la accesibilidad metropolitana, mayor calidad en los desplazamientos, menores tiempos de recorrido, ordenamiento en el uso de vialidades, impulso a la integración del transporte, racionalización y eficiencia en los traslados, potencial sustitución de viajes en automóvil particular, menor contaminación ambiental, etcétera. Sin embargo, ésta no es la panacea para resolver todos los problemas vinculados con el transporte en la ciudad.

El Metrobús debería posicionarse como un elemento más en el complejo sistema de transporte público de la ZMVM, operando articuladamente con otros modos, particularmente con el Metro y con las líneas alimentadoras del propio Metrobús -aún no desarrolladas ni siquiera en el caso de la primera línea en Insurgentes-. En este aspecto el Gobierno del Distrito Federal no ha presentado un plan integral de transporte que incluya al Sistema de Metrobús en sus diversas líneas, por lo que los distintos sectores afectados de la sociedad deberían opinar y participar en los procesos de decisión para mejorar la calidad de este importante servicio público.

Para poner en marcha cualquier proyecto de transporte que pretenda mejorar la movilidad en la ciudad, es necesario superar la visión sectorial y hacer inversiones paralelas en infraestructura, mobiliario urbano, señalización, pavimentación, iluminación, arborización y estacionamientos, que mejoren el espacio público de las calles y avenidas por donde pasarían. Si no se acompañan de estas acciones, se vería francamente limitado el potencial de mejora de la ciudad a través del transporte público y alternativo.

El Metrobús de Insurgentes aún no está completo, por lo que la evaluación del mismo no puede ser sino parcial. No sólo faltó la construcción del tramo hasta el cruce con Calzada de Tlalpan, o al menos hasta el Anillo Periférico, en donde se localiza el Centro Comercial Perisur, que es el punto de destino de muchos viajes. Hacen falta además las líneas alimentadoras que, integradas a la troncal, permitan ampliar el área de influencia y percibir el alcance real del sistema para movilizar a un mayor número de usuarios.

El obstáculo principal al desarrollo de una red del Metrobús en la ZMVM no es de tipo técnico, es la oposición por parte de las organizaciones de transportistas y personas ligadas a sus intereses que, al igual que en todas las ciudades en donde se ha implantado, se resisten a un cambio pues consideran que reducirían los beneficios particulares que han obtenido por largo tiempo.

Si bien este es un enorme inconveniente, los gobiernos del Distrito Federal y el Estado de México no deben ceder ante negociaciones difíciles cuando se trata de un beneficio común, como es el caso de mejorar las pésimas condiciones de viaje en la capital.

EL FUTURO DEL METROBÚS

La importancia estratégica que reviste la puesta en marcha de la primera línea de Metrobús en Insurgentes tiene que ver, de manera particular, con el efecto-demostración que se espera, al constatar la posibilidad real de que los habitantes de la Ciudad de México dispongan de un transporte público de calidad.

Para lograr esto se conjugaron diversos aspectos, tanto técnicos como sociales y políticos, incluido el “convencimiento” a los transportistas para que se constituyeran como empresa operadora en condiciones favorables económicamente. El papel del gobierno también está a prueba en ámbitos como el control de calidad del servicio (frecuencia, mantenimiento de los autobuses, profesionalismo de los conductores) y en lo que se refiere al mantenimiento de la infraestructura. Si este efecto-demostración resulta positivo, la población demandará más líneas de Metrobús, de lo contrario el desarrollo del sistema se verá frenado.

*Doctora en Geografía del Ordenamiento Territorial. Investigadora de El Colegio de México


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