EL VATICANO, dic. 24, 2007.- Durante la homilía de la tradicional Misa del Gallo, el Papa Benedicto XVI lamentó el estado en el que se encuentra el planeta, "debido al abuso de las fuentes de energía y de su explotación egoísta y sin ningún reparo".
En una basílica de San Pedro abarrotada de fieles, en una noche fría y con una imagen del Niño Jesús a su lado, el Papa Ratzinger criticó el alejamiento del hombre hacia Dios a causa del interés por enriquecerse.
"¿Que habría dicho (Gregorio de Nisa) si hubiese visto las condiciones en las que se hoy se encuentra la Tierra a causa del abuso de las fuentes de energía y de su explotación egoísta y sin ningún reparo?", se preguntó el Papa, que añadió que San Anselmo de Canterbury ya describió "de manera casi profética lo que nosotros vemos hoy en un mundo contaminado y con un futuro incierto".
El Pontífice manifestó que la Navidad, "es la fiesta de la creación renovada".
La misa, que fue transmitida por 88 televisiones de 66 países de los cinco continentes, comenzó con el anuncio del nacimiento del Señor con la lectura del antiguo texto de las "Kalendas".
Siguió con un homenaje floral ante una imagen del Niño Jesús realizado por varios niños de todo el mundo.
Concluida la ceremonia, las miles de personas que acudieron a la basílica contemplaron en el centro de la plaza el Portal de Belén levantado delante del obelisco, que este año está ambientado en la casa de José, en Nazaret, y no en Belén, siguiendo el relato del evangelio de Mateo.
José y María está circundados por cuatro ángeles provenientes de México. El resto de las figuras provienen de la región norteña italiana del Trentino y del Portal de Belén que fue realizado en 1842 por San Vicente Palotti.
Al lado del Portal ha sido colocado el árbol de Navidad, que este año ha regalado la región italiana de Alta Badia, de 25 metros de alto.
Antes de la Misa del Gallo, a media tarde, Benedicto XVI encendió el Cirio de la Paz en la ventana de su apartamento, que da a la plaza.
Benedicto XVI volverá mañana a la basílica vaticana para leer desde el balcón central del templo el Mensaje de Navidad e impartir la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad de Roma y a todo el mundo).