Cuando las células del cuerpo se atacan entre sí

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

El cuerpo no tiene posibilidad de defenderse de ciertas enfermedades

 
Una de las funciones del sistema inmunitario o inmunológico, es la de proteger al cuerpo ante la presencia de microorganismos invasores, como son los virus, bacterias, parásitos y hongos, mediante la producción de anticuerpos o linfocitos sensibilizados.

Cuando el sistema trabaja bien, no se puede producir una inmunorespuesta contra las células de propio cuerpo, pero en ciertos casos, las células del sistema inmunitario atacan a las mismas células que deberían proteger, es decir a las células sanas del cuerpo, ocasionando una gran variedad de enfermedades llamadas autoinmunes, dependiendo de cuál sea el órgano o sistema atacado.

Las enfermedades autoinmunes, son ocasionadas por una respuesta equivocada del sistema inmunológico cuando fabrica anticuerpos en contra de las sustancias químicas normales del cuerpo.

Cuando esto sucede los anticuerpos no pueden distinguir entre las células propias y los agentes extraños y reaccionando en contra de ellos mismos, dando por resultado un reacción autoinmune que de manera natural ocurre en todas las personas en cierto grado, pero cuando se produce cierta alteración en el proceso de control, permitiendo que los linfocitos eviten la supresión o cuando hay alguna alteración en algún tejido del cuerpo, de modo que ya no es reconocido como propio es atacado.

Esto ocasiona que los anticuerpos ataquen a las células internas, provocando reacciones que pueden ser locales (sólo en un área pequeña) o sistémicas (en todo el cuerpo).

La piel y los tejidos conjuntivos, o conectivos como lo son los cartílagos, huesos y tendones, son los más afectados pero también pueden afectarse otros tejidos, incluyendo los nervios y los músculos.

Aún no se conoce bien el o los mecanismos que producen estos cambios en el proceso de control, pero se considera que ciertas bacterias, virus, toxinas o fármacos, pueden tener una determinada influencia en el proceso autoinmune, en personas que tienen predisposición genética para desarrollar determinada enfermedad.

Se cree que la inflamación provocada por una reacción normal para destruir a los agentes tóxicos o infecciosos, provoca de alguna manera una sensibilización hacia los tejidos propios implicados ocasionando el problema.

Existen más de 80 tipos de enfermedades autoinmunes diferentes y cada una de ellas presenta síntomas distintos. Sin embargo, algunos pueden aparecer en todas ellas, como: fatiga, mareo, malestar general y fiebre muy baja.

- El tratamiento depende de cada enfermedad, pero en general se enfoca a.
- La corrección de cualquier deficiencia importante causada por ella. Por ejemplo, la administración de las hormonas, o de componentes de la sangre mediante transfusiones.
- Disminuir la actividad del sistema inmunitario mediante el uso de medicamentos, controlando la enfermedad al mismo tiempo que se mantiene la capacidad del cuerpo de luchar contra la enfermedad en general. Los más utilizados habitualmente son los antiinflamatorios no esteroideos y los corticosteroides o los inmunosupresores. Sin embargo, todos estos medicamentos pueden dañar rápidamente tejidos cuyas células están en proceso de división, como las de la médula, por lo que deben utilizarse con toda cautela y bajo estricta vigilancia médica.

Los procesos autoinmunes pueden generar entre otras cosas: la destrucción lenta de un tipo específico de células o de tejido, la estimulación excesiva del crecimiento de un órgano o la interferencia en su función y las personas pueden experimentar varias enfermedades autoinmunes al mismo tiempo.

Entre algunas de las enfermedades autoinmunes están:
- Lupus eritematoso sistémico.
- Síndrome antifosfolípido.
- Miastenia grave.
- Artritis reumatoidea.
- Tiroiditis.
- Dermatomitosis.
- Anemia perniciosa.
- Enfermedad de Addison.
- Colitis ulcerosa.
- Glomerulonefritis.
- Diabetes tipo I.
- Cirrosis biliar primaria.
- Esclerosis múltiple.
- Vitiligo
- Psoriasis y muchas otras más.

 
 
 
Pueden afectar cualquier tejido, órgano y sistema.
Pueden afectar cualquier tejido, órgano y sistema.
Foto: Agencias
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