Conocer cada parte de nuestro cuerpo, observarlo y palparlo constantemente nos permite detectar a tiempo cualquier anormalidad o cambio, ya que estos nos pueden indicar que algo no está funcionando bien y debemos atenderlos rápido.
El cáncer es una enfermedad silenciosa que cuando se manifiesta es porque ya está avanzada y aunque algunos de ellos, como el de piel se puede controlar y en muchos casos erradicar, esto es más efectivo si atendemos oportunamente las primeras señales de alarma.
Para ello, revisa tu piel minuciosamente por lo menos una vez al mes:
- Colócate en un lugar bien iluminado.
- Observa tu pecho y espalda y los costados con ambos lados levantados.
- Observa tus antebrazos, axilas y palmas de las manos.
- Revisa bien tus pies, nuca y cuero cabelludo.
- Revisa los pliegues de tu piel en codos, rodillas, tobillos y manos.
- Después la parte baja de la espalda, las nalgas y entre ellas.
Consulta un médico dermatólogo en caso de encontrar :
- Granos o verrugas nuevas que no desaparezcan a las 6 semanas.
- Lesiones que crezcan, se vuelvan transparentes, color café y oscuras.
- Lunares, manchas o marcas de nacimiento que aumenten de tamaño, cambien de color o textura o desarrollen un contorno irregular.
- Llagas o heridas abiertas que no cicatricen después de 4 semanas o que al cerrarse se vuelvan a abrir.
- Manchas o crecimiento de la piel que causen comezón, dolor, costras o escamas que carcoman la piel o sangren durante varias semanas.