Según avanza la edad, son más frecuentes los problemas de coagulación, por lo que los riesgos aumentan.
Los coágulos sanguíneos pueden ocasionar isquemia e infarto de maneras diferentes:
- Cuando un coágulo que se forma en alguna parte del cuerpo se desplaza a través de los vasos sanguíneos y queda atrapado en una arteria cerebral, ocasionando un accidente cerebrovascular embólico.
- Cuando se forma un coágulo en una de las arterias cerebrales, permaneciendo fijo y adherido a su pared, hasta que aumenta de tamaño de tal forma que bloquea el flujo de sangre al cerebro, ocasionando un accidente cerebrovascular trombótico.
- Otro motivo es por una arterioesclerosis o sea el estrechamiento de una arteria, debido a la acumulación de sustancias grasas, como el colesterol y otros lípidos, lo que ocasiona el aumento de espesor, endurecimiento y pérdida de elasticidad de la arteria y por lo mismo la reducción o dificultad para que pase el flujo sanguíneo.
- Otras causas de accidentes cerebrales izquémicos, pueden ser las lesiones en la cabeza y en el cuello, que llegan a ocasionar hemorragias y/o tensión en las arterias vertebrales y carótidas.