¿Coquetos o peligrosos?

 
 
 
por: Bertha Sola
Fuente: esmas.com
 

Los lunares pueden parecer normales y muchas veces coquetos, sin embargo es importante revisarlos contínuamente y acudir al médico cuando se aprecie cualquier cambio

 

Los lunares pueden ser desde símbolo de belleza hasta señal de cáncer, saber identificarlos es muy importante.

Los lunares pueden considerarse como adornos de la piel, los puede haber de diversos tamaños y algunas personas los aprecian tanto que muchas veces se los llegan a dibujar como parte de una cultura, moda o simplemente por gusto.

Los naturales forman pequeñas protuberancias o manchitas donde cambia el color de la piel y pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo.

La mayoría de los lunares son de color café oscuro o marrón, pero también pueden ser del color de la piel de la persona, azulosos o negros. Su color se debe a una sustancia existente en las células de la piel llamada melanina.

Casi todas las personas tienen entre 15 a 20 lunares en el cuerpo y aunque algunos ya se tienen desde el nacimiento, es decir son congénitos, la mayoría salen durante los 20 primeros años de vida, sobre todo en la pubertad, debido a una superproducción de mesalina en algunas agrupaciones de células.

Los lunares congénitos, en general son mayores de 1.5 cms y su pigmento o color es uniforme. Algunos pueden llegar a elevarse sobre la piel o crecen, sobre todo durante la adolescencia. Otros llegan a presentar uno o varios pelitos.

Los lunares adquiridos son pequeños, lisos, de un solo tono de color, de forma oval o circular y su pigmento alrededor está bien delimitado.

Hay un tipo de lunares adquiridos, que aparecen en la adolescencia y con frecuencia no aparece uno, sino varios a la vez. Sus características en general son: un poco más grandes de 0.6 cms, con varios tonos de color entre los que destacan el café claro, café oscuro, rosado, color de la piel, de forma irregular y su pigmento tiende a mezclarse con ella.

A veces estos lunares aparecen en la misma familia y en muy pocos casos pueden volverse malignos, por lo que es necesario quitarlos completamente.

La mayoría de los lunares no son peligrosos y forman parte de las características que identifican a alguna persona, otros pueden ser desagradables debido a su apariencia, tamaño o ubicación.

Pero no todos los lunares son saludables y aunque son muy raros los casos, un lunar ya sea congénito o adquirido, se puede hacer canceroso al convertirse en un melanoma maligno, que es la forma menos común pero la más peligrosa de cáncer de piel.

La causa de que un lunar se convierta en melanoma, no es muy clara, sin embargo, se relaciona mucho con quemaduras de sol producidas durante la niñez.

 

 
 
 
En ocasiones son parte de la belleza, pero pueden llegar a ser peligrosos.
En ocasiones son parte de la belleza, pero pueden llegar a ser peligrosos.
Foto: esmas.com
Fotogalería Videos