Por lo general, cuando una persona ha tenido un cálculo renal, es posible que desarrolle otro, por lo que la prevención es muy importante.
Para ello, primero se debe descubrir qué los está originando, lo que se puede saber por medio de los resultados de los análisis de sangre y de orina, sobre todo durante las 24 horas después de haber expulsado o extraído el cálculo. Si se conserva el cálculo, es más fácil hacer un análisis de laboratorio para determinar su tipo y su origen.
Para prevenirlos, es necesario cambiar algunos hábitos alimenticios y tomar más de dos litros de agua diariamente, que puede estar presente en caldos, jugos y el agua natural. El consumo de agua ayuda a producir mayor cantidad de orina por día, lo que ayudará a eliminar cualquier residuo o sustancia que se encuentre en ella.
Aunque el consumo de calcio aparentemente no tiene nada que ver con la formación de cálculos, se recomiendan algunos cambios alimenticios en personas cuyos cálculos son de oxalato de calcio y se recomienda en general disminuir u omitir alimentos como: la remolacha, el chocolate, el café, las bebidas de cola, los frutos secos, la espinaca, las fresas y el té, entre otros.
Cuando la orina es muy ácida, lo que se manifiesta en su olor y color, la disminución de alimentos como carnes, pescados y aves, puede ayudar a prevenir cálculos.
Algunas personas según lo determine el médico, probablemente necesiten medicamentos para prevenir la formación de nuevos cálculos, sobre todo de calcio y de ácido úrico, aunque también para los de cistina existen algunos medicamentos muy efectivos.
Después de retirar los cálculos de estrúvito, es necesario evitar nuevas infecciones, por lo que se necesitarán de exámenes de orina frecuentes.