La sangre tiene como principal función la de transportar el oxígeno y las sustancias nutritivas por todo el cuerpo para que lleguen a cada una de las células, tejidos y órganos que lo conforman.
La función del corazón que es un músculo muy potente, consiste en recibir e impulsar sangre hacia todo el organismo con el fin de satisfacer sus necesidades de oxígeno y nutrimentos, para ello, este músculo tan potente, que no descansa nunca, bombea normalmente 60 mml. de sangre en cada latido y estos se repiten entre 70 y 75 por minuto.
La insuficiencia cardiaca es uno de los padecimiento que ocasionan mayor cantidad de muertes en el mundo. Puede afectar más a hombres que a mujeres y tiene mucho que ver la raza, el lugar en dónde se vive, el nivel socioeconómico y la educación. Con la edad se va acentuando un problema que en general empieza alrededor de los 45 años y su incidencia aumenta con la edad avanzada.
La insuficiencia cardiaca es un síndrome grave, que debe ser atendido a tiempo, generalmente es progresiva e irreversible y si no se trata a tiempo, finalmente mortal y puede complicarse mucho con cualquier otro problema del corazón u otras enfermedades. Es la primera causa de hospitalización en personas mayores y provoca muerte súbita en muchas personas que la padecen y que en muchas ocasiones no presentan ningún síntoma.
Se la define como el conjunto de anomalías resultantes cuando el corazón es incapaz de bombear un volumen de sangre suficiente para cubrir las necesidades del organismo y generalmente se produce por una falla en la contracción del músculo cardiaco. Esto provoca entre otras cosas, que a medida que la enfermedad avanza, la sangre que en condiciones normales bombearía el corazón se acumula en los pulmones.
La persona que padece insuficiencia cardiaca, tiene menor calidad de vida, mayor necesidad de atención médica y de medicamentos especializados para controlar el problema.
Los especialistas señalan entre sus posibles causas el tener arterias coronarias estrechas, el músculo cardiaco dañado, las válvulas cardiacas defectuosas, hipertensión arterial o antecedentes de un ataque al corazón o una cardiopatía congénita.
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