Diagnóstico y tratamiento

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

El médico puede solicitar estudios de sangre y orina para realizar el diagnóstico

 
El diagnóstico se establece con la historia clínica y el examen físico, pero también incluye análisis de sangre y orina.

Otros estudios requeridos son la ecografía abdominal o ultrasonido, que permite distinguir entre un quiste lleno de líquido y un tumor sólido, ver los vasos sanguíneos para evaluar el flujo de la sangre y los órganos cercanos al riñón.

También se deben realizar gammagrafias para determinar si el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

La urografía intravenosa es un estudio que permite detectar tumores, anomalías, cálculos en los riñones o cualquier obstrucción, por medio de una serie e radiografías, después de inyectar un medio de contraste en la vena.

Otro estudio es la angiografía renal, o arteriografía, que permite por medio de rayos X, detectar también cualquier señal de obstrucción o anomalías que afecten el suministro de sangre en los riñones. Para hacerla también se introduce por la vena un líquido de contraste.

La tomografía computarizada, permite tomar imágenes de cortes transversales del riñón para detectar anomalías que no aparecen con los rayos X.

Las imágenes por resonancia magnética, también son un medio de diagnóstico, que permiten tener vistas bidimensionales.

Para confirmar el diagnóstico de cáncer se debe realizar una biopsia, que es un procedimiento por el cual se obtiene una muestra del tumor, para ser analizada en un laboratorio. Pero a pesar de que la biopsia es la única manera segura de diagnosticar el cáncer antes de operarlo, su utilidad es reducida, ya que muchas veces no es concluyente y si no se encuentra cáncer en la biopsia, pero las pruebas de diagnóstico por imagen sugieren que se trata de un cáncer, habrá que operar de todos modos.

El único tratamiento para este tipo de cáncer, es la cirugía, que tiene como finalidad la extirpación del tumor, lo que se conoce como nefrectomía parcial o de todo el riñón afectado, que es una nefrectomía radical. En este caso también se extrae el tejido y la grasa circundante y los ganglios linfáticos cercanos al riñón.

Se ha comprobado que la radioterapia en el caso del adenocarcinoma renal es inefectiva y que los medicamentos para quimioterapia, tampoco resultan muy eficaces, ya que estos tumores son muy resistentes a ellos.

Solamente entre 3 a 5 % de los casos, presentan cáncer en ambos riñones, que se tienen que extirpar, por lo que se requiere de por lo menos dos años de tratamiento y diálisis y si no hay nuevos signos de cáncer después de ese lapso, se puede considerar la posibilidad de un transplante de riñón.

Para el tratamiento es importante modificar los hábitos alimenticios, comer bien alimentos balanceados, dejar el cigarro y tomar muchos líquidos.

 
 
 
La ecografía y otros estudios ayudan a detectar cualquier anomalía en el riñón.
La ecografía y otros estudios ayudan a detectar cualquier anomalía en el riñón.
Foto: esmas.com
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