Hasta hace poco tiempo el pronóstico ante un tumor GIST era malo, a pesar de no todos estos tumores son malignos, ya que después de la cirugía, por lo general el tumor reaparecía o ya habían causado metástasis en otros tejidos y órganos.
El síntoma más frecuente de los tumores GIST, es el dolor y/o las molestias abdominales, que suelen ser leves al inicio pero que persisten y empeoran lentamente a lo largo de meses o, incluso, de años.
Si el tumor llega a ulcerarse, puede llegar a aparecer sangre en la materia fecal o en vómitos si se presentan, lo que puede llegar a ocasionan anemia por la pérdida prolongada de sangre, lo que puede ser muy difícil de ver en la materia fecal.
El diagnóstico se hace tomando en cuenta la historia clínica, los síntomas y comprobando la existencia de un GIST por medio de una tomografía, una ecografía o una endoscopia y por supuesto de una biopsia para analizar el tipo de tumor.
Entre los estudios a realizar se requiere: análisis de sangre o orina, test de sangre oculta en heces, radiografías, pruebas radiológicas utilizando bario, sustancia que permite ver el tránsito intestinal o un estudio de enema opaco, que consiste en introducir por el ano una sustancia que permite ver bien el colon y el recto.
Otros estudios pueden ser la endoscopía digestiva y/o la resonancia magnética.
En muchas ocasiones el tumor GIST ha sido detectado durante una cirugía de urgencia cuando el tubo digestivo está sangrando o se ha perforado o bloqueado, o cuando se hacen estudios adicionales para conocer el origen de una anemia por sangrado.
Para analizar bien las células tumorales en el microscopio se realiza una técnica llamada inmuno-histoquímica que permite detectar el anticuerpo de la proteína KIT.
Para el tratamiento, la cirugía sigue siendo la principal opción, para extraer el tumor, pero cuando esto ya no es posible, existe un medicamento que se utiliza cuando ya hay metástasis y tiene menos efectos secundarios que la quimioterapia tradicional.
Estos fármacos detienen el crecimiento de las células cancerosas y sus resultados se aprecian en las primeras semanas y cuando se sigue perfectamente el tratamiento se ha comprobado que los enfermos han pasado más de 5 años sin sufrir una recaída.
La radioterapia no es muy eficaz en el tratamiento de los GIST, aunque puede utilizarse como tratamiento paliativo, es decir no es curativo pero ayuda a disminuir el dolor y otros síntomas.
El control médico es muy importante y debe hacerse cada 3 ó 6 meses en los primeros 5 años, y anualmente después de estos años.