Mientras más severo es el daño cerebral, más severa será la parálisis. Sin embargo, la parálisis cerebral no empeora con el tiempo y la mayoría de los afectados tienen un promedio de vida similar al de cualquier otra persona.
Según sus síntomas, la parálisis cerebral se clasifica en:
Espástica: Es la forma más común y se manifiesta por un tono muscular exagerado o por músculos apretados, rígidos y contraídos permanentemente, al mismo tiempo que presenta debilidad de los músculos cuyos movimientos son tiesos o “torpes” especialmente en piernas, brazos y espalda.
Cuando las piernas están espásticas, pueden encorvarse y cruzarse las rodillas lo que interfiere al caminar.
Hay un aumento del tono muscular, que puede ser espasticidad o rigidez.
También hay un aumento exagerado en los reflejos, los niños que tienen esta forma de parálisis mueven las piernas con mucha torpeza, girándolas o en “salto de tijera”. Cuando el problema es leve, se puede controlar mediante el uso de un aparato ortopédico o bastón.
Discninética o Atetoide, puede afectar los movimientos de todo el cuerpo y se caracteriza por presentarlos de forma brusca, lenta, incontrolable, involuntaria y repetitiva. En algunos niños se observan movimientos bruscos como sacudidas y estos aumentan ante alguna situación de tensión y desaparecen durante el sueño. En estos casos la persona no puede caminar ni sentarse en forma derecha.
Los movimientos aumentan durante períodos de estrés emocional y desaparecen durante el sueño. Los niños afectados por este tipo de parálisis padecen disartria, es decir problemas con los músculos que interfieren con el habla.
Atáxica: se caracteriza por la falta de coordinación en los movimientos y afecta el equilibrio, lo que provoca mucha inestabilidad al caminar, ya que colocan los pies muy separados uno del otro. Presentan temblores cuando requieren de movimientos rápidos y precisos como el escribir o tomar un libro y se acentúan conforme se acercan al objeto que quieren tomar.
Mixta: Cuando se combinan los síntomas anteriores, los tonos musculares son altos y bajos, algunos músculos se presentan demasiado apretados mientras que otros están muy sueltos y hay una mezcla entre la rigidez y los movimientos involuntarios.
Este tipo de parálisis afecta todas las habilidades físicas del niño o niña, quien en estos casos requiere de silla de ruedas u otro equipo especial para lograr el traslado.
Se calcula que el 60% de los niños con parálisis cerebral pueden también tener algún grado de retraso mental, problemas de aprendizaje, emocionales y de conducta y también algunos pueden presentar problemas en el desarrollo del lenguaje, en el oído o en la visión.