También conocida como
parálisis facial periférica es un padecimiento que afecta los músculos de la cara que controlan el movimiento y la expresión.
Suele ser relativamente frecuente y se puede presentar a cualquier edad y en personas de ambos sexos, aunque tiene una mayor incidencia en personas mayores de los 40 años de edad. Esta parálisis se presenta solamente en un lado de la cara y generalmente es transitoria. Sus efectos suelen pasar entre las tres semanas y los 6 meses, dependiendo de cada caso y persona.
La parálisis de Bell, es un padecimiento que generalmente se desarrolla rápidamente y suele presentarse de un día para otro, de la noche a la mañana.
Uno de los síntomas iniciales, suele ser un dolor detrás del pabellón del oído y puede presentarse horas o días antes de manifestarse la enfermedad. También puede haber un leve malestar general, dificultad para cerrar bien un ojo y lagrimeo por no poder cerrar bien el párpado o el hacer una “mueca” rara con la boca, que son muy poco perceptibles.
Ya que otras enfermedades suelen ocasionar parálisis facial, el diagnóstico debe hacerse por un médico neurólogo, para dar el tratamiento adecuado y descartar males como el Síndrome de Guillain-Barré, el Herpes Zoster, ciertos accidentes cerebrovasculares o cardiovasculares o tumores.
También hay otros casos en que las mujeres desarrollan un padecimiento llamado hemiatrofia facial de Romberg, que conlleva a la pérdida del tejido adiposo cutáneo y este problema conforme avanza, llega a producir atrofia y distorsión facial.
Los espasmos de los músculos faciales o hemifaciales producen el mismo efecto que la parálisis de Bell, por lo que es necesario consultar al médico, realizar los estudios pertinentes y seguir el tratamiento adecuado en cada caso.