Los cartílagos

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

Para que el sistema locomotor pueda funcionar bien, se necesita que los huesos, los músculos y la piel trabajen en coordinación

 
A pesar de que los huesos son rígidos y duros, nos podemos mover porque no están pegados unos con otros, sino separados por las articulaciones que actúan con los músculos y son el punto de unión entre dos o más huesos. Esto permite que se pueden realizar los movimientos normales y se impiden los que no se pueden o deben realizar.

El esqueleto humano tiene más de 100 articulaciones que unen a muchos huesos y gracias a ellas puede haber ajuste y movilidad entre los huesos. Sus movimientos dependen de las necesidades de cada parte, pueden realizar grandes movimientos como es el caso de las extremidades, estar fijas sin movimiento como las suturas del cráneo o tener poco movimiento como las de las vértebras.

El movimiento también se debe a los ligamentos, la fuerza de los músculos que los mueven y la forma de las articulaciones.

Cada articulación permite algún tipo de movimiento y no tenemos ninguna que permita estirar, doblar y girar hacia todos lados y los movimientos dependen del tipo de articulación que haya en esa parte del cuerpo. Tenemos articulaciones:
- De bisagra como las del codo, la rodilla y entre los dedos que permiten estirar y doblar las piernas, brazos y manos.
- De silla de montar, como la del pulgar de la mano y que permite el movimiento en 2 direcciones.
- Esferoidal como la del fémur, que su forma casi redonda le permite realizar movimientos hacia delante, atrás y a los lados.
- De deslizamiento, como la de los huesos del pie, que pueden soportar grandes cargas, aunque no se muevan mucho.

Para proteger los huesos de su desgaste natural y del rozamiento que tienen unos con otros, entre cada hueso hay unos “cojincitos” que contienen una sustancia escurridiza, firme y elástica llamada cartílago.

También hay entre los huesos un líquido lubricante llamado líquido sinovial que junto con el cartílago, amortigua los golpes e impiden la fricción y el desgaste de los huesos. Cuando este líquido se derrama, produce fuertes dolores e hinchazón en las articulaciones.

Desgaste del cartílago

Cuando una persona padece osteoartritis, significa que el cartílago existente entre las articulaciones se desgasta y ocasiona dolor y la hinchazón por la dificultad y la fricción de los huesos, además de la dificultad al usar la articulación.

El desgaste del cartílago por osteoartritis, se desarrolla paulatinamente, no dando síntomas en sus primeras etapas:
- Primero, la estructura del cartílago va perdiendo elasticidad y es más propensa a lastimarse por golpes o por el uso excesivo.
- El sinovio, que es el revestimiento de las articulaciones, se inflama como resultado del desgaste del cartílago y la inflamación produce citosina, que son proteínas inflamatorias y enzimas que ocasionan mayores daños en el cartílago.
- Con el desgaste del cartílago, el hueso queda expuesto y la articulación pierde su forma natural, formando brotes óseos o espuelas.
- Por último se llegan a formar en el hueso, junto a la articulación, quistes llenos de líquido y en ocasiones pedacitos de hueso o cartílago flotan en el espacio articular provocando mayor inflamación del sinovio.

 
 
 
Los cartílagos permiten el movimiento de los huesos.
Los cartílagos permiten el movimiento de los huesos.
Foto: esmas.com
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