Herpes genital (VHS)

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

El Herpes simple es el causante de esta enfermedad, muy dolorosa, molesta y difícil de controlar

 
Está provocado por un tipo especial de virus conocido como Herpes simple o tipo 2.

Aparece de dos a siete días después del contacto sexual con una pareja infectada y los primeros síntomas son prurito (ronchas), irritación y ardor en la vulva, vagina y en la zona anal, acompañado de úlceras o ampollas que son muy dolorosas.

Después de unos días se revientan, se secan y desaparecen, pueden provocar fiebre, dolor al orinar, inflamación de los ganglios linfáticos y malestar general y al cabo de unos días se convierten en úlceras cutáneas poco profundas que duran de una a tres semanas.

El diagnóstico se hace mediante exploración y análisis de laboratorio de las células de la vagina.

La transmisión es básicamente por medio de las relaciones sexuales y es recomendable evitar todo contacto, (incluso utilizando preservativo), cuando hay vesículas o heridas en la vulva, ano o boca. Aunque no se ha comprobado bien, no se descarte el contagio en inodoros públicos que han sido utilizados por personas enfermas.

El herpes se produce por un virus y por lo tanto no existe curación total, siempre permanece latente, por lo que aunque las vesículas desaparezcan en unas semanas, el virus sigue presente en el organismo y puede brotar de vez en cuando.

Los síntomas pueden tratarse con medicamentos antivirales para disminuir las molestias y hacer menos dolorosas las vesículas.

Si se agrava puede complicarse. Durante el embarazo se eleva el riesgo de aborto o parto prematuro. El herpes sistémico puede ocasionar retraso mental, deterioro neurológico y hasta la muerte.

Cuando el parto coincide con una fase aguda, el ginecólogo suele hacer una cesárea para evitar que el niño se contagie al pasar por el canal vagina ya que puede ocasionarle ceguera.

El estrés ocasiona una baja de defensas y puede favorecer el desarrollo de nuevos brotes.

Clamidiasis Es ocasionada por un parásito del grupo de las bacteria llamada Chlamydia trachomatis y representa entre el 15 y 20% de las enfermedades de transmisión sexual.

La mayoría de las mujeres no presentan síntomas, hasta que se desarrolla una enfermedad pélvica inflamatoria. A veces produce flujo escaso y transparente, ardor al orinar y dolor en el bajo vientre y durante el coito, comezón vaginal y flujo amarillento y maloliente.

Se diagnostica mediante una citología, examen de las secreciones u otros análisis específicos.

Se transmite por vía sexual y si la mujer está embarazada puede contagiar al recién nacido durante el parto.

Si no se trata a tiempo puede ocasionar dolor abdominal, sangrado entre menstruaciones, coito doloroso, micciones frecuentes y dolorosas, náuseas y fiebre y problemas crónicos en la vejiga y uretra y en muchos casos, infertilidad.

Se trata con antibióticos, pero como a veces estos no reconocen entre las bacterias benéficas como los lactobacilos y las malignas, estos no tienen el efecto esperado, por lo que algunos médicos recomiendan la administración de medicamentos vaginales antimicóticos.

Puede llegar a obstruir las trompas de Falopio, ocasionando esterilidad y en mujeres embarazadas aumenta considerablemente el riesgo de abortos espontáneos.

El bebé puede contagiarse al nacer, lo que puede ocasionarle infecciones en los pulmones, oídos, ojos y en casos excepcionales la muerte del recién nacido.

 
 
 
El virus del herpes se controla pero no se erradica del organismo.
El virus del herpes se controla pero no se erradica del organismo.
Foto: Agencias
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