por: Educación Médica Contínua S.A. de C.V./Redacción
Existen dos tipos principales de tuberculosis:
Latente: La mayoría de las personas que son atacadas por la bacteria si están bien alimentadas pueden luchar contra ella y en muchas ocasiones ni se dan cuenta que padecieron la enfermedad ya que el organismo puede defenderse y detener la infección. En este caso, la bacteria se encuentra presente en el cuerpo pero en forma latente o dormida y si las circunstancias son favorables puede volverse activa y producir la enfermedad.
Las personas con tuberculosis latente tienen las siguientes características:
- No tienen síntomas.
- No se sienten enfermos.
- No pueden transmitir la tuberculosis a otras personas.
- Si se realizan una prueba tuberculina en piel, sale positiva.
- Su cultivo de esputo (saliva) sale negativo.
- Su radiografía de tórax puede ser normal.
- Pueden desarrollar la enfermedad si no reciben un tratamiento oportuno.
Tuberculosis activa: La tuberculosis puede permanecer latente o bien activarse si el sistema inmune de la persona está debilitado y no puede luchar contra la bacteria que la causa.
Las personas con tuberculosis pulmonar activa tienen las siguientes características:
- Presentan por lo general síntomas como tos, dolor en el pecho, tos con sangre, pérdida de apetito, escalofríos, sudoración, fiebre entre otros.
- Se sienten enfermos.
- Pueden transmitir la enfermedad a otras personas a su alrededor como familiares y amigos.
- La prueba de tuberculina en la piel resulta positiva
- El cultivo de bacilos resulta positivo.
- La radiografía de tórax revela daños en los pulmones.