La displasia cervical es una lesión premaligna o precancerosa de las células del cuello uterino. Se pueden distinguir 3 formas de displasia: leve, moderada y severa:
- La displasia leve, que es la más común, presenta una lesión en los tejidos y en el 70 % de los casos se cura sin ningún tratamiento. Sin embargo, puede transformarse en una lesión más grave si no se diagnostica y atiende adecuadamente.
- Las displasias moderada y severa son formas más graves que se deben tratar, por el enorme riesgo de transformarse en lesiones cancerosas. El método diagnóstico para estas lesiones es la práctica de la citología que permite detectar las alteraciones celulares.
Pero la displasia no solo es provocada por algunos tipos del virus del papiloma humano, existen otros factores como el consumo de tabaco, debido a la acción tóxica de la nicotina y la cotinina sobre el cuello del útero y en las secreciones genitales masculinas.
Otro factor importante es la nutrición. La falta de consumo de frutas y vegetales frescos o de un suplemento polivitamínico con antioxidantes como la vitamina E o carotenos, también favorece las displasias uterinas.
Dado que el virus del papiloma humano, puede estar latente durante varios años, el riesgo de displasia uterina persiste durante muchos años, por lo que es importante que todas las mujeres sexualmente activas, se practiquen el Papanicolau por lo menos una vez al año, y con mayor razón si tienen alguno de los factores de riesgo mencionados anteriormente, ya que aún se desconocen los mecanismos por los cuáles se activa en cualquier momento o una displasia o el cáncer cervicouterino.