En general, los principales y más comunes síntomas son:
- Dolor intenso en el pecho al inhalar aire.
- Tos con flemas.
- Dolor de tórax.
- Dificultad para respirar con respiración entrecortada.
- Esputo verdoso o amarillento, muy espeso.
- Fiebre alta.
- Escalofríos repentinos.
La neumonía es una enfermedad que si no se controla y atiende adecuadamente puede llegar a ser mortal, por ello, se deben seguir las instrucciones del médico al pie de la letra y no abandonar el tratamiento aunque la persona ya se sienta bien. Una recaída puede ser muy peligrosa.
Entre los cuidados durante la enfermedad están:
- El reposo en cama, por lo menos mientras dura la fiebre.
- El evitar corrientes de aire, enfriamientos y el consumo de alimentos fríos.
- Una alimentación adecuada. En caso de no tener apetito o que la tos impida comer bien, se deben hacer varias comidas pequeñas durante el día en lugar de tres grandes y es necesario incluir muchas frutas, verduras y caldos calientitos.
- Evitar el uso de medicamentos antitusivos, para que las flemas puedan drenar y salir fácilmente.
- Cuidar la higiene del enfermo, los utensilios de comida y su ropa de cama. Evitar que se acumule polvo en la habitación.
- Si la neumonía es viral y ataca a menores de 18 años, se debe evitar el consumo de aspirinas, mejorales o disprinas, ya que se puede provocar Síndrome de Raye, enfermedad que afecta al sistema nervioso y al hígado.
- En caso de que los síntomas no cedan o se agudicen, será necesario hospitalizar al enfermo.