Algunos lo conocen como "culebrilla" y se considera en ocasiones como una repetición de esta enfermedad durante la etapa adulta. Más o menos alrededor del 20% de las personas que fueron infectadas por varicela, sobre todo las que tienen debilitado su sistema inmunológico, tienen el riesgo de padecer herpes zoster, entre ellas están las personas con VIH SIDA y los mayores de 50 años.
La diferencia entre las enfermedades, es que en este caso se inflama algún nervio sensorial que nace en la médula espinal, lo que la hace muy dolorosa y molesta.
El virus de la varicela, después de provocar la enfermedad, permanece en el organismo y se refugia en algunas células nerviosas, cuando se activa nuevamente ocasiona el terrible dolor nervioso además de la erupción de vesículas (ampollas) a lo largo del trayecto de un nervio radicular.
Las molestias empiezan con comezón, adormecimiento, sensación de hormigueo, malestar gastrointestinal, fiebre y dolor severo en la parte del organismo que alimenta el nervio radicular afectado principalmente en la cintura, pecho, espalda o alrededor de los nervios de la cara o del ojo.
En casos raros, el herpes puede infectar los nervios de la cara o del ojo manifestándose como erupciones alrededor de la boca, cara, cuello, cuero cabelludo, adentro o alrededor de las orejas o en la punta de la nariz.
Las erupciones que aparecen generalmente en un solo lado del cuerpo, provocan en enrojecimiento e hinchazón leve de la piel y posteriormente las manchas rojas que convierten en pequeñas vesículas o ampollas, llenas de líquido, que se desecan y hacen costra a los pocos días. Las cicatrices permanentes son raras y la mayoría de las personas se recupera bien en poco tiempo.
Sin embargo, en ocasiones el ataque del herpes zoster va seguido de un dolor que recorre el trayecto nervioso, a esta complicación se le conoce como neuralgia postherpética.
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