Se revisan las manchas planas o elevadas, secas y descamadas y generalmente se presentan primero en la región glútea o en las extremidades.
Es importante realizar un diagnóstico adecuado, ya que otras enfermedades como las neuritis periféricas, la siringomegalia, el vitiligo, el lupus y la roséola sifilítica, pueden presentar síntomas similares.
El tamaño de las lesiones cutáneas es variable y en ocasiones son precedidas por una sensación de hormigueo, adormecimiento y ardor. Conforme avanza la enfermedad aparecen las lesiones y los síntomas de lesión en los nervios.
La pérdida de la sensibilidad puede presentarse antes de otras manifestaciones, perdiéndose primero la sensación térmica, después la táctil y finalmente la del dolor, hasta llegar a la anestesia total de la zona. Con excepción de las regiones más calientes del cuerpo, como son las axilas, ingles y la línea media dorsal.
Como la piel pierde la capacidad de sudar debido a daños en las fibras autónomas y a la destrucción de las glándulas sudoríparas, se ocasiona una resequedad grave que va descamando gravemente la piel.
Los trastornos motores se manifiestan primero por una pérdida de fuerza de los músculos y luego por su atrofia hasta llegar a una parálisis.