Diagnóstico

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica, los antecedentes de riesgo y la revisión de la piel

 
Se revisan las manchas planas o elevadas, secas y descamadas y generalmente se presentan primero en la región glútea o en las extremidades.

Es importante realizar un diagnóstico adecuado, ya que otras enfermedades como las neuritis periféricas, la siringomegalia, el vitiligo, el lupus y la roséola sifilítica, pueden presentar síntomas similares.

El tamaño de las lesiones cutáneas es variable y en ocasiones son precedidas por una sensación de hormigueo, adormecimiento y ardor. Conforme avanza la enfermedad aparecen las lesiones y los síntomas de lesión en los nervios.

La pérdida de la sensibilidad puede presentarse antes de otras manifestaciones, perdiéndose primero la sensación térmica, después la táctil y finalmente la del dolor, hasta llegar a la anestesia total de la zona. Con excepción de las regiones más calientes del cuerpo, como son las axilas, ingles y la línea media dorsal.

Como la piel pierde la capacidad de sudar debido a daños en las fibras autónomas y a la destrucción de las glándulas sudoríparas, se ocasiona una resequedad grave que va descamando gravemente la piel.

Los trastornos motores se manifiestan primero por una pérdida de fuerza de los músculos y luego por su atrofia hasta llegar a una parálisis.

 
 
 
Mediante la historia clínica y los síntomas se establece el diagnóstico.
Mediante la historia clínica y los síntomas se establece el diagnóstico.
Foto: esmas.com
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