Sin embargo, si el médico lo considera necesario, se puede realizar un examen de sangre para detección del virus, con el fin de confirmar el diagnóstico.
Estos exámenes pueden ser muy útiles para el diagnóstico de “crisis aplásicas" y anemias persistentes y sobre todo si se tiene la duda en una mujer embarazada. En mujeres embarazadas, el problema es más complicado, ya que el parvovirus puede ocasionar daños considerables en el bebé, por lo que hay que consultar de inmediato al médico ginecólogo o a un infectólogo.
En personas que padecen SIDA o algún otro problema inmunológico o que tienen anemia de células falciformes, el virus produce además una anemia severa conocida como "crisis aplásica transitoria".
En general esta enfermedad se cura sin necesidad de tratamiento médico, a menos que el enfermo tenga alguna otra enfermedad.
Cuando hay fiebre o molestias articulares, se puede recetar algún antibiótico y analgésico. Es importante recordar que los menores de 18 años no deben tomar aspirinas, disprinas u otro medicamento que contenga ácido acetilsalicílico, porque pueden desarrollar el Síndrome de Raye, que puede ser mortal.