Adenoiditis

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

Su infección causa inflamación y dolor en la garganta y dificultades para respirar

 
Las adenoides o amígdalas faríngeas son unas masas de tejido linfático, que están ubicadas en donde confluyen las cavidades nasales y la faringe. Forman parte de lo que conoce como anillo linfático de Waldeyer.

Este anillo es una importante línea de defensa para nuestro organismo ante la entrada de microorganismos agresores, ya que producen inmunoglobulinas y se encargan de filtrar y destruir las bacterias, sobre todo las que ocasionan enfermedades respiratorias.

Se integra por las amígdalas faríngeas o adenoides, ubicadas en la parte superior de la faringe, las amígdalas palatinas, localizadas en la parte posterior de la boca; y las amígdalas linguales, ubicadas de la base de la lengua.

Normalmente, las adenoides crecen hasta los 5 o 6 años de edad, pero a partir de los 9 o 10 empiezan a reducirse casi hasta desaparecer.

Es un órgano que pasa desapercibido a menos que se infecte, se inflamen y ocasionen dolor, y algunas veces interferencia con el sentido del olfato.

Cuando las infecciones ocasionadas por faringitis, amigdalitis o por gripas son frecuentes, las adenoides llegan a “hipertrofiarse”, es decir aumentan de tamaño, impidiendo el paso del aire de la nariz a los pulmones, por lo que las personas afectadas se ven obligadas a respirar por la boca, lo que en la noche se puede convertir en un problema de apnea del sueño o también en sinusitis.

También obstruyen las trompas de Eustaquio, que comunican a la faringe con el oído medio, debido a que cuando las adenoides están crecidas, la salida del aire de la faringe hacia el oído, que permite controlar las presiones, se obstaculiza de tal forma que ocasiona no solamente molestias, sino que favorece el desarrollo de infecciones (otitis).

Además de bloquear el paso del aire, cuando las adenoides aumentan de tamaño también dificultan el drenaje o evacuación del moco producido en las fosas nasales, por lo que los cuadros gripales son muy frecuentes así como la presencia de moco purulento.

IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.

 
 
 
La inflamación de las adenoides produce dificultad respiratoria y mucho moco.
La inflamación de las adenoides produce dificultad respiratoria y mucho moco.
Foto: Agencias
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