Los síntomas empiezan de forma brusca entre uno y tres días después de que la bacteria penetra en el cuerpo. Es importante tomar en cuenta los marcadores de gravedad de la enfermedad, para ver si es necesaria la hospitalización del enfermo.
Entre los síntomas están:
- Fiebre elevada de 39 a 40°C.
- Confusión mental.
- Malestar general.
- Escalofríos.
- Náuseas y vómitos.
- Dolores de cabeza.
- Dolores en las articulaciones.
- Taquicardias.
- Taquipnea, o variaciones en la respiración, que se presenta rápida y ruidosa.
- Hipotensión o baja de presión menor a 90/60.
- Oliguria o disminución en la producción de orina.
- Mancha en la piel de color rojo intenso, con bordes muy inflamados, caliente, endurecida y muy dolorosa.
- En algunos casos aparecen ampollas en la lesión, sobre todo en personas diabéticas o mayores.
En su fase aguda, puede presentar pústulas, abscesos o hasta necrosis en la piel.