Síntomas y signos

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

El insomnio o cambio en el ritmo y horarios del sueño es un grave problema

 
La enfermedad de Alzheimer comienza y se desarrolla lentamente.

Al principio, el único síntoma puede ser el tener pequeños olvidos como sucesos y eventos recientes, actividades realizadas o los nombres de personas o cosas familiares o el realizar operaciones simples de matemáticas, que normalmente no son tan serias como para tomarlas en cuenta y considerarlas como señales de alarma.

Existen dos tipos de manifestaciones:
-Aquellos que sólo presentan pérdida de memoria y autonomía-
- Otros, que aunado a lo anterior, presentan problemas de conducta que hacen más difícil su manejo.

La enfermedad suele comenzar con los siguientes síntomas:
- La persona afectada olvida las citas o no recuerda quién le visitó el día anterior ni lo que comió esa mañana, números de teléfono, cuentas del banco que antiguamente si recordaba.
- Problemas en la estructuración del lenguaje y del pensamiento.
-Trastornos de la marcha, al caminar.
-Trastornos afectivos, como depresión, labilidad afectiva, etc.

Después, se presentan dificultades para continuar con ciertas tareas y actividades que realizaba con frecuencia:
- Dificultad para realizar cálculos, para vestirse, nombrar cosas y otros.
- Pérdida total de la autonomía para actividades cotidianas: comer, vestirse.

Como síntomas Psicológicos y Conductuales se pueden presentar:
- Agitación.
- Agresividad.
- Alucinaciones.
- Comportamientos extraños como desinhibición.
- Depresión.
Sin embargo, mientras la enfermedad progresa, estos síntomas se presentan con mayor frecuencia y se acentúan tanto, que son motivo suficiente, para que la persona con la enfermedad de Alzheimer o los miembros de su familia, se preocupen y busquen ayuda médica.

Entre los principales síntomas y signos clínicos se encuentra la afasia, o trastornos del lenguaje, que ocasiona que el enfermo olvide el nombre de las cosas, personas o lugares y no lo pueda pronunciar. Poco a poco, su lenguaje es más pobre y las frases dejan de tener sentido, hasta que al final se pierde totalmente la capacidad de hablar.

La apraxia, es la dificultad para realizar gestos y actividades que son útiles y nos ayudan a comunicarnos. Entre ellas están el no poder dibujar o manejar instrumentos o utensilios de uso diario como cucharas, cuchillos, el vestirse o saludar o sonreír.

La agnosia es otro de los síntomas. Es la dificultad para reconocer o comprender el significado de lo que se ve, se toca, se escucha o se siente, lo que ocasiona una actitud de indiferencia, ignorancia o subvaloración ante cualquier problema y aunque al principio hay tensión, ansiedad o depresión ante los fallos, después hay una negación de los hechos y pronto se olvida el suceso.

También se presentan algunos cambios de personalidad y de conducta que al principio se manifiestan como ansiedad, depresión e irritabilidad. Personas que eran muy activas se vuelven apáticas y flojas y las que eran tranquilas, comienzan a estar inquietas, nerviosas y se mueven continuamente sin motivo alguno paseando por toda la casa, todo el tiempo.

Es frecuente también que el enfermo se vuelva muy desconfiado, por lo que esconde las cosas y más adelante puede presentarse agresividad y hostilidad hacia los familiares. El insomnio o cambio en el ritmo y horarios del sueño es un grave problema, ya que el enfermo se puede pasar las noches despierto y con gran resistencia a los medicamentos que se le puedan dar para dormir.

También se presenta una desorientación espacial, es decir, los enfermos no saben en dónde están, se pueden perder en la propia casa y no saben regresar.

Cuando la enfermedad está en etapa avanzada, se puede olvidar completamente la forma de realizar actividades sencillas, como el peinarse, amarrarse los zapatos, abrochar la ropa, abrir y cerrar un cajón o el cepillarse los dientes.

Conforme el mal avanza, las personas afectadas no pueden pensar claramente y empiezan a tener problemas para comunicarse, hablar, entender, leer o escribir.

En ocasiones, las personas con la enfermedad de Alzheimer pueden manifestarse ansiosas o agresivas, se pierden dentro y fuera de la y desconocen a todas las personas que los rodean. Esto hace que necesiten un cuidado permanente especial, para evitarles sobre todo, algún accidente.

Al final suelen presentarse las mismas complicaciones que para otras demencias o enfermedades, el enfermo pierde la movilidad, tiene dificultades para comer, no entiende nada y generalmente muere a consecuencia de alguna complicación, como suele ser la neumonía.

 
 
 
La confusión es otro de los síntomas del Alzheimer.
La confusión es otro de los síntomas del Alzheimer.
Foto: Agencias
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