Desafortunadamente cuando una persona bulímica llega al consultorio, la enfermedad está muy avanzada.
Se considera que una persona es bulímica cuando existen al menos dos episodios para vomitar o eliminar los alimentos de forma intencional, durante 3 meses.
Debido a que las personas con bulimia tienden a tener complicaciones con sus dientes y encías, los dentistas deben jugar un papel crucial para la identificación y el diagnóstico de bulimia, ya que los casos de erosión del esmalte dental y la gingivitis son frecuentes.
Es importante que una persona que tenga bulimia acuda a consulta médica. El admitir el problema es el primer paso, el siguiente, es contar con la ayuda y comprensión familiar, ya que se trata de una enfermedad y el tercero es obtener ayuda profesional.
Generalmente, un médico familiar o un maestro de la escuela puede referir a una persona que tiene un desorden de alimentación cuando nota desgano, palidez, necesidad de consumir muchos alimentos durante los descansos y la obtención de permisos continuos para acudir al baño.
El tratamiento debe incluir un examen físico y análisis de sangre, ya que la persona que vomita mucho puede presentar síntomas de deshidratación, desnutrición, anemia o pérdida considerable de los niveles de potasio.
La ayuda psicológica también es importante, para ayudar al paciente a aumentar su autoestima y manejar sus temores y su estrés y de preferencia debe llevarse a cabo con toda la familia. El uso de antidepresivos y otros medicamentos solamente pueden ser administrados en caso de que el especialista defina que son necesarios.
La ayuda por parte de un nutriólogo, también es fundamental, para poder establecer hábitos y dietas saludables y seguras que permitan evitar el aumento de peso, sin dejar de consumir lo esencial.
Esto ayudará a que la persona comience a aprender sobre los hábitos de alimentación. La persona también necesitará terapia psicológica. Esto se puede hacer individualmente pero se recomienda que todos los miembros de la familia se involucren en la terapia también.
La recuperación puede tardarse, especialmente para las personas que han sido bulímicas por muchos años. Lo ideal sería el poder internar a las y los enfermos en centros especiales en trastornos alimenticios y nunca en una clínica de enfermos mentales, ya que el problema es muy específico y requiere atención especializada.
La recaída para las personas que ya se han atendido también puede ser un problema, por lo que el apoyo de la familia, amigos y profesionales de la salud es fundamental.
Referencias:
La Línea de la Salud de Lolita Ayala.
Educación Médica Contínua S.A. de C. V.
Revista de nutrición: Anorexia y Bulimia. Instituto Nacional de la Nutrición, Salvador Zubirán.
Manual de Diagnósticos. Sociedad Americana de Psiquiatría. (DSM IV).