La
epilepsia es una enfermedad neurológica que se caracteriza por la aparición de episodios reiterados de alteraciones transitorias de la función cerebral a los que se denomina
crisis y su índice de mortalidad es muy bajo.
Su nombre proviene del griego y significa “sorpresa, ataque o caerse sobre sí mismo” y en la antigüedad se relacionaba mucho con mitos de demonios y maleficios, hasta que se descubrió que el problema provenía del cerebro.
Se debe a un descontrol entre la "balanza neuronal de encendido y apagado", es decir cuando la excitación sobrepasa a la inhibición y por lo tanto hay mayor susceptibilidad cerebral a hacer descargas eléctricas de manera exagerada recurrente, breve y no predecible, aunque precipitada en ocasiones por algunos factores, como: desvelo, alcohol o estres.
Es decir, la epilepsia es una enfermedad secundaria a la pérdida de la actividad neuronal principalmente inhibitoria y al desbalance entre las influencias excitatorias e inhibitorias.
Para que la epilepsia sea catalogada como tal, deben presentarse repetidas crisis durante cierto tiempo, generalmente de forma espontánea e imprevisible, sin que exista un factor causante de las convulsiones, que puede ser algún accidente, fiebre muy elevada o alguna otra enfermedad.
Puede comenzar a cualquier edad pero se da con mayor frecuencia durante la infancia y en personas mayores de 60 años. Actualmente, esta enfermedad afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo y en México se calcula que 20 de cada 1000 personas la padecen y en aproximadamente el 70% de los casos, las manifestaciones que controlan con medicamentos anticonvulsivos.
Hay tres tipos de epilepsia:
- Epilepsia Sintomática. Es aquella que es secundaria a una lesión cerebral específica, cisticercosis, tumor, malformación arteriovenosa o traumatismo craneoencefálico entre otros problemas.
- Epilepsia Idiopática. Es la que se ha diagnosticado pero cuya causa no ha podido ser identificada ya que la persona aparentemente no presenta ningún problema neurológico.
- Epilepsia Criptogénica. Es la que está bien definida como enfermedad, pero en la que no se ha logrado determinar una causa, a pesar de que hay evidencia de daño estructural generalmente manifestado por retraso en el desarrollo psicomotor.
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