El diagnóstico se establece después de comprobar que la persona presenta los síntomas típicos para los diferentes eventos o fases. La existencia de un solo episodio con toda la sintomatología es suficiente para diagnosticar un trastorno bipolar, pero la recurrencia es la que determina totalmente el diagnóstico, sobre todo porque con este problema se pueden presentar también otro tipo de enfermedades mentales.
Es muy importante que el médico no establezca un diagnóstico, ya que los síntomas de un evento por separado pueden confundirse por ejemplo con los de psicosis, esquizofrenia, los generados por el consumo de sustancias psicotrópicas, la depresión o en déficit de atención e hiperactividad.
La importancia de establecer el diagnóstico adecuado, es que el trastorno bipolar tiene tratamiento preventivo que puede llegar a ser muy eficaz y para ello la participación del enfermo y de sus familiares es muy importante.
Por otro lado, también hay que descartar: esclerosis múltiple, tumores cerebrales, enfermedad de Cushing, enfermedad de dic e hipertiroidismo.
Entre los factores que debe conocer y observar el médico psiquiatra para diagnosticar la enfermedad están:
- El comportamiento y estado de ánimo y las fluctuaciones entre sus diferencias. Lo que deberá ser comentado con parientes del enfermo.
- Los medicamentos que está ingiriendo la persona.
- Los antecedentes familiares, en particular la existencia de casos de bipolaridad.
- Un examen físico para identificar o descartar causas de los síntomas.
- Pruebas de laboratorio para vefificar problemas de tiroides o niveles de droga, si los hubiera.