El tipo de gastritis determina el tratamiento a seguir y los fármacos más adecuados.
En casos leves, el uso de un antiácido de venta libre puede aliviar los síntomas, pero si estos persisten durante más de dos días, es necesario consultar al médico para establecer el diagnóstico adecuado y evitar riesgos mayores.
Los medicamentos inhibidores de la secreción ácida del estómago, como antiácidos o antihistamínicos y los que tienen propiedades protectoras del estómago, son muy útiles en los tratamientos.
La gastritis erosiva en muchos casos leves, las lesiones cicatrizan de forma espontánea. En casos graves, se requiere de un tratamiento urgente para atender el sangrado, por lo que de percibir la presencia de sangre en vómito o excremento, se debe acudir de inmediato al médico.
Si el sangrado es muy fuerte, se requiere de hospitalización y de la realización de otro tipo de tratamiento. Uno de ellos es mediante la introducción de un tubo en el estómago, por el que se pasa agua helada, para contraer los vasos sanguíneos rotos.
Si el sangrado ha sido excesivo o si presenta anemia, en ocasiones hay que poner una transfusión sanguínea para reponer la sangre perdida o en ocasiones se puede llegar a realizar una cirugía para extirpar la parte dañada del estómago y en casos excepcionales, se llega a extirpar todo el estómago.
En los casos en que la gastritis esté asociada con la bacteria H. Pilory, el médico indicará el medicamento adecuado, el que debe cumplirse totalmente, ya que esta bacteria es difícil de erradicar y aunque el malestar desaparezca, la bacteria puede reincidir si no está totalmente controlada.