Entre ellas están la integración de la historia clínica en donde es importante destacar el peso del niño, antecedentes familiares de esta enfermedad, observación de alteraciones en el paladar y mandíbula entre otros factores.
Estudios del sueño, como polisomnografía (PSG), permiten grabar y examinar las reacciones durante el sueño, lo que también puede hacerse con un video casero durante una noche y procurando que se observe bien el movimiento del tórax, ojos y cara en general. Debido a la mayor frecuencia de eventos respiratorios patológicos suceden durante el sueño REM, es más conveniente realizar este registro durante las últimas horas de la noche
Entre las formas de tratamiento están:
- Cirugía de amígdalas y adenoides.
- Uso de presión continua positiva en vía aérea, en los enfermos en quienes esta contraindicada la cirugía.
- Otra forma de tratamiento es la colocación de prótesis dentales o en casos extremos, la realización de una cirugía maxilofacial, encaminada a adelantar el maxilar y la lengua y por tanto incrementar el calibre de la vía aérea superior.
- La aplicación de oxígeno de forma paliativa, también se ha utilizado para reducir el índide de apnea-hipopnea.
- Cuando el problema es tan severo que impide la respiración y pone en riesgo la vida del niño o niña, se puede recurrir a la traqueostomía, sobre todo en aquellos niños con malformaciones craneofaciales que no pueden recibir tratamiento quirúrgico maxilofacial.
Es de suma importancia controlar la apnea infantil, ya que es un problema que con la edad se va agravando y puede desencadenar problemas cardiovasculares como hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, arritmias y todos los problemas adicionales como son los del desarrollo neurológico.