El sueño

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

El cansancio y la necesidad de dormir, depende del tiempo que estemos despiertos, pero también de nuestro reloj interno

 
Hay personas que pueden aguantar más tiempo despiertas y otras que a determinada hora, no pueden más.

Noche tras noche, después de un largo día de trabajo, empezamos con el mismo ritual, unos días antes y otros más tarde, pero inevitablemente, el cuerpo nos avisa cuando siente necesidad de descansar, cuando es muy difícil mantener los ojos abiertos.

“El sueño se define como un estado conductual reversible acompañado de una desconexión del estado de percepción” y es provocado por reacciones bioquímicas, el factor conocido como S y la hormona melatonina.

El estudio se ha podido estudiar gracias los electroencefalogramas, que permiten identificar el momento en que una persona se queda dormida. Estos estudios registran el momento en que desaparece la actividad alfa y es reemplazada por unas frecuencias de “bajo voltaje”. Y otros estudios como el EOG muestran el movimiento lento y pendular de los ojos, mientras que el EMG, revela la disminución gradual del tono muscular.

Así, se han podido indentificar dos tipos de sueño: el sueño REM, con movimientos rápidos en los ojos y el sueño no REM, con movimientos lentos.

Durante el sueño REM, el cerebro está activo y el cuerpo inactivo. En esta fase se producen las imágenes visuales características de un sueño, los movimientos de los ojos son rápidos y no hay tono muscular, pero se puede despertar ante el más mínimo estímulo. Las pesadillas y otros trastornos específicos que sólo se dan en esta fase. Las etapas del REM son más largas en las primeras horas de la madrugada.

El sueño noREM se divide en cuatro fases, que dan de menor a mayor profundidad de sueño. Presenta un cerebro inactivo que se desconecta de la percepción del medio ambiente, pero el cuerpo todavía es capaz de reaccionar. Los movimientos oculares son raros. Después aparece la etapa del sueño profundo y la cuarta fase finaliza con movimientos del cuerpo seguidos de alerta.

Para descansar bien, es necesario dormir un número determinado de horas, que se recomienda sea de 8 horas mínimo, para que se logre la alternancia de los ciclos REM-noREM, ya que si no se cumplen las fases completas, la persona no descansa, lo que ocasiona que durante el día se sienta cansado, sea menos productivo y tenga alteraciones en el estado de ánimo y en su comportamiento.

Muchas personas padecen trastornos del sueño, que pueden presentar los dos extremos, o el no poder dormir o el sentir la necesidad de dormir aún durante el día.

IMPORTANTE: El contenido de esta nota es informativo y no suple el diagnóstico médico, por lo que no nos hacemos responsables sobre su uso.

 
 
 
La necesidad de dormir durante el día, es uno de los trastornos del sueño.
La necesidad de dormir durante el día, es uno de los trastornos del sueño.
Foto: esmas.com
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