Cuando los hay , los síntomas más frecuentes son:
- Acidez gástrica.
- Eructos y sensación de pesadez estomacal.
- Regurgitación de ácidos gástricos hacía la garganta que suelen ser quemantes y muy molestos.
La regurgitación de ácidos ocurre, cuando la hernia no permite que el esfínter esofágico cierre completamente, por lo que el contenido del estómago sube por el esófago.
- Dificultad para deglutir (tragar) los alimentos y sensación de que los alimentos se mantienen en el esófago a la altura del tórax .
- Dolor o quemazón detrás del esternón, sobre todo después de las comidas o al acostarse inmediatamente después de haber ingerido alimento.
- Aumento de la salivación y llenado de la boca de un líquido insípido de color claro.
- Respiración entrecortada y con dificultad para respirar, sobre todo después de comer.
El principal problema, es que los ácidos pueden llegar a quemar o ulcerar las paredes del esófago y/o estómago, produciendo además anemia, debido a la pérdida de pequeñas cantidades de sangre, que no son percibidas por la persona.
Otra de las complicaciones, es que el reflujo de los alimentos hacia el esófago y su ingreso a las vías respiratorias, puede ocasionar problemas pulmonares, tos nocturna, falta de aire y hasta broncoespasmos, haciendo que la persona sienta que se está asfixiando.