El
diagnóstico se establece mediante la historia clínica y la exploración física del enfermo, que consiste en tocar y presionar el vientre para detectar inflamación u otros problemas. También se hará una revisión del recto y de la región pélvica en las mujeres.
En la historia clínica es muy importante anotar los medicamentos y el estilo de vida del enfermo, así como la presencia de eventos emocionales inmediatos que puedan ocasionar el problema.
Entre los estudios previstos, están las endoscopias, por medio de un tubo delgado con fibra óptica y luces que se introduce por el recto y ayuda a revisar las paredes del último segmento del intestino grueso. También una endoscopia de estómago, resulta de mucha utilidad ya que por medio de ella se revisa también una parte del intestino delgado. Estos estudios son rápidos y poco molestos.
El análisis de materia fecal también es importante para descartar la presencia de bacterias, parásitos o sangre.
Otros exámenes a criterio del médico, pueden ser el ultrasonido abdominal que incluya el hígado, los estudios de contraste que permiten tomar radiografías después de ingerir bario y el colon por enema, mediante el que se introduce bario en el colon, para poder sacar radiografías más claras. Para todos ellos se requiere de un lavado intestinal un día antes del estudio.
El tratamiento dependerá del diagnóstico y principalmente se enfocará a aliviar los síntomas tan molestos.
Entre los medicamentos recetados están los antiespasmódicos para aliviar el dolor abdominal y los cólicos además de otros medicamentos que permitan la evacuación rápida y la correcta movilización del intestino.
En enfermos que están en situación de mucho estrés, los tranquilizantes pueden ser recomendados con la debida cautela que su uso requieren.
Uno de los aspectos más importantes del tratamiento, es el de la alimentación, ya que la mayoría de los médicos sugieren llevar un registro de alimentos que puedan causar los síntomas, irritación o molestias y mientras el problema persiste es recomendable tomar dieta blanda, con alto contenido en fibra, sin alimentos grasos, irritantes o condimentados.
El uso de tabletas de carbón es muy útil para evitar los gases.
Entre los alimentos que deben evitarse por ocasionar la formación de gases están las leguminosas como el frijol, lentejea, haba o chícharo seco y algunas legumbres como la col, cebolla y colecitas de Bruselas.
Es muy importante también evitar el consumo de tabaco, alcohol o cafeína que son irritativos del intestino.
El ejercicio físico o por lo menos caminar durante 20 minutos al día, ayuda a que el intestino funcione mejor. También es importante dormir bien y tratar de evitar y controlar el estrés. Si el dolor es muy fuerte se recomienda colocar sobre el abdomen un cojín térmico, bolsa de agua caliente o darse un baño tibio.