La mayoría de los problemas de postura suelen no presentar síntomas hasta que el problema ya es muy agudo o el sometimiento del cuerpo a las malas posturas es habitual.
Cuando se presenta alguna manifestación, suelen ser.
- Dolor de espalda.
- Dolor de cuello.
- Dolor de cintura.
- Falta de capacidad al cargar objetos, sobre todo cuando estos obligan a los brazos a colgar.
- Fatiga generalizada.
- Dolor de hombros y brazos.
- Disminución y problemas con la actividad pulmonar y dolor o molestias en los pectorales.
- Pérdida de flexibilidad.
- Cansancio rápido al caminar aún cortas distancias.
El diagnóstico, por lo general es sencillo, ya que las deformaciones se pueden ver a simple vista cuando el enfermo se sienta, camina o inclina hacia delante, lo que permite que la columna resalte.
El médico ortopedista suele medir la simetría que existe entre en centro de la columna y ambos hombros y cadera y para confirmar el diagnóstico, suele requerir de radiografías de espalda y costado para determinar el alcance del defecto y encontrar su origen.
En caso más graves, se puede ordenar un estudio Imágenes de Resonancia Magnética para determinar el nivel de daño y las causas.
Otros estudios recomendados son un mielograma, o estudio radiográfico de contraste de la médula espinal y una gammagrafia ósea . Si hay indicios de una osteoporosis, se estudia la densidad ósea a través de una densinometría.
También se pueden requerir análisis de sangre, estudios musculares y nerviosos y otras pruebas para identificar alguna otra enfermedad.