El adecuado diagnóstico y tratamiento deben ser muy precisos, ya que este padecimiento ocasiona: ausentismo laboral y escolar, insomnio, estrés, mal humor e incapacidad para realizar las actividades cotidianas.
El diagnóstico, debe ser preciso ya que muchos padecimientos pueden ocasionar el dolor y rigidez del cuello. Se establece cuando en enfermo refiere los síntomas al doctor y este palpa el cuello detectando rigidez. Para integrar la historia clínica, el médico debe preguntar sobre trastornos nerviosos y musculares previos, algún accidente padecido que lastimara el cuello y/o la cabeza.
Para confirmar el diagnóstico, cuando la tortícolis es recurrente e incapacitante y con el fin de descartar la presencia de tumores o lesiones, el médico puede solicitar alguna radiografía y realizar un examen neurológico, gammagrafias o tomografía computarizada, estudios de resonancia magnética y tal vez una electromiografía, que es un estudio para medir los impulsos musculares eléctricos.
Es necesario que los recién nacidos sean revisados minuciosamente para detectar signos de asimetría muscular que afecten su cuello.
En el tratamiento, se incluyen varias terapias alternativas. La mayoría de los casos se resuelven solitos, quizá solamente con algún analgésico y antiinflamatorios no esteroideos, pero cuando el caso es ortopédico por involucrar vértebras, es necesario aplicar fisioterapia, bien aplicada, para liberar los nervios oprimidos.
En algunos casos entre los medicamentos se pueden prescribir los anticolinérgicos para bloquear determinados impulsos nerviosos y relajantes musculares.
Cuando los procedimientos anteriores no dan resultado, quizá se recomiende a una neurocirugía para cortar ciertos nervios que controlan los músculos del cuello o liberar los nervios presionados por las vértebras.
Es importante dejar descansar los músculos así como realizar ejercicios que permitan la relajación de los músculos del cuello, así como masajes en caso de no existir daño en las vértebras y ser aplicados por especialistas. Las terapias de calor local, ultrasonido y fisioterapia, ayudan a relajar los músculos.
También se pueden recomendar baños en tinas de hidromasaje, que se alternan con duchas frías y calientes en la regadera con chorros finos.
En algunos casos, la torcedura simple mejora al aplicar compresas calientes en la zona o un masaje vibrador para el cuello, operado con pilas.
Para prevenir los episodios de tortícolis y si trabaja con una computadora o contestando teléfonos o en la misma posición, debe descansar con frecuencia durante el día, cambiar de posición y realizar ejercicios muy sencillos como: encoger los hombros y mover la cabeza suavemente de un lado para otro, hacia arriba y abajo, es muy importante evitar tener los hombros caídos, sueltos o colgando, lo más que se pueda.
También ayuda mucho el dormir boca arriba utilizando una almohada cilíndrica para la nuca y en viajes largos en automóvil o avión, es necesario descansar la cabeza sobre una almohadilla.
En caso de que el dolor se presente como espasmo muy doloroso, es bueno frotar el cuello con cubitos de hielo envueltos en una bolsa de plástico y toalla delgada, haciendo movimientos circulares o tomar una ducha caliente bajo una regadera que tenga una fuerte presión.