Es ocasionada por una comunicación anormal entre la piel que recubre el ano y el conducto anal lo que ocasiona uno o varios orificios fistulosos alrededor del ano, de los que pueden salir un poco de pus.
Por lo general es consecuencia de un absceso ano-rectal, de padecer la enfermedad de Crohn, por una colitis ulcerosa crónica inespecífica, por tumores o neoplasias en el ano y colon, por diverticulitis o por la presencia de cuerpos extraños que se ingirieron y no procesaron, como pueden ser la cáscara de los huevos.
Se diagnostica, cuando el médico revisa al enfermo quien refiere dolor, sensación de inflamación y presencia de pus que mancha la ropa interior o el papel de baño.
Al tacto se siente como un cordón fibroso y duro que va desde el orificio anal hasta el interior del ano.
El tratamiento, consiste en la administración de antibióticos y analgésicos en caso de infección o de molestia profunda, antes de someter al enfermo a cirugía, que es el único tratamiento definitivo y recomendado.
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