Por lo general el diagnóstico es sencillo de prescribir, mediante la historia clínica, la revisión física del área y si es necesario la toma de radiografías para descartar alguna fractura o lesión ósea.
Los esguinces, la tendinitis, los desgarros en el músculo tibial, las dislocaciones, las fracturas por esfuerzo y otras lesiones producidas por practicar algún deporte o actividad profesional producen dolor e hinchazón, por lo que el diagnóstico debe ser acertado.
Si se considera necesario, se puede solicitar un estudio de resonancia magnética para descartar una rotura de ligamento.
Si el dolor es intenso y no cede a tratamientos convencionales, se puede hacer una electromiografía, que consiste en la inserción de electrodos de aguja en los músculos para medir su actividad eléctrica. Este procedimiento es un poco molesto, pero permite descartar que el dolor sea originado por lesiones en los nervios.
Los problemas musculares crónicos, también pueden ser evaluados por algún especialista en medicina del deporte o por un fisiatra, es decir, un médico especializado en rehabilitación física.
El tratamiento, depende del tipo y gravedad de la lesión. La mayoría de los desgarres sencillos se pueden aliviar aplicando compresas de hielo, dando masajes suaves y movilizando suavemente el músculo dañado.
También se puede ayudar con medicamentos relajantes musculares o antiinflamatorios no esteroideos, pero se recomienda no tomarlos de inmediato, ya que la inflamación ayuda a eliminar las células dañadas de la zona afectada.
Sin embargo, si la hinchazón persiste y no se puede mover el músculo, el médico debe revisar la lesión.
Si la molestia persiste o es muy fuerte y discapacitante, se puede aplicar una inyección de cortisona en la zona lesionada también puede reducir la hinchazón y la inflamación.
Solamente en caso de rompimiento o desgarre del tendón, el médico podría sugerir una cirugía para regenerar el músculo.
Para prevenir, los desgarres musculares, se deben corregir hábitos de postura, de cargado de cosas o de realizar ciertos movimientos físicos, para ello existe la técnica de Alexander que debe ser manejada por un terapeuta.
Los masajes suecos, impartidos por personas ampliamente capacitadas pueden ayudar, lo mismo que los baños de tina de hidromasaje o bajo el chorro muy fino de la regadera.
Es importante que la parte lesionada descanse, si se trata de una extremidad, hay que colocarla en alto de inmediato y poner aplicaciones de compresas de hielo durante diez minutos cada media hora. La compresión se logra al envolver la parte lesionada con un vendaje elástico.
Después de 24 horas, se puede aplicar un cojín térmico o una compresión caliente y tomar algún antiinflamatorio que contenga ácido acetilsalicílico o ibuprofeno o untar algún ungüento o pomada, para aliviar el dolor.