El yoga es una técnica que se desarrolla desde hace más de 3,000 años y su nombre proviene de la raíz sánscrita que significa unión y es que refiere a la unión entre la conciencia del individuo y la conciencia universal.
Se dice que el momento adecuado para iniciarse en la práctica del yoga es cuando se enfrenta una crisis personal, ya que ellas dan la oportunidad de iniciar una transformación y son una oportunidad para evolucionar y desarrollar la conciencia de la vida.
La práctica del yoga favorece la apertura física para obtener experiencias más profundas. Las vivencias mentales, físicas y sexuales están interconectadas de tal forma, que una acción en cualquiera de ellas, tendrá consecuencias en las otras dos, es decir la energía mental o Manas, la energía corporal o Prana y la energía sexual o Virya se fortalecerán de igual forma.
Y es que cada sesión de yoga se convierte en un baño de vitalidad y el cuerpo deja de ser una carga para convertirse en fuente de disfrute, plenitud y serenidad.
El yoga actúa mediante masajes, presiones y estiramientos que ayudan al buen funcionamiento general de todos los órganos del cuerpo y facilitan sus funciones, ya que cuando un músculo no se mueve tiende a encogerse y el yoga les devuelve su longitud normal y cuando los estiras se vacían de sangre y al relajarlos se llenan de sangre renovada.
El yoga previene problemas circulatorios como las várices o la celulitis, favorece la absorción y utilización de nutrimentos, aumenta la irrigación sanguínea en el tejido óseo y las articulaciones, lo que ayuda a mejorar la movilidad, se fortalecen los músculos de la espalda, se mejora la estática de la columna, aumenta la capacidad pulmonar y se oxigena mejor la sangre
Además la piel adopta un tono más saludable y se logra un cabello más fuerte y brillante y con los ejercicios, el tracto digestivo se mantendrá limpio y la actitud será positiva y serena lo que ayuda también en las relaciones con los demás y con el medio ambiente.