Los fármacos han sido y serán una maravillosa opción para prevenir, curar, rehabilitar y tratar enfermedades de todo tipo, pero si no se elaboran bajo las normas establecidas, mediante procesos de investigación muy rigurosos y se estudian los efectos que pueden producir, su uso y consumo puede ser muy peligroso y contraproducente.
La farmacovigilancia es una actividad que surgió en 1966, cuando se detectó que la talidomina utilizada por muchas mujeres embarazadas, provocaba la malformación de los fetos con consecuencias muy severas, sobre todo en las extremidades.
Desde ahí, se empezaron a realizar estudios y se descubrió que todos los medicamentos pueden generar reacciones adversas e indeseables en las personas con efectos que van desde una reacción alérgica como la presencia de ronchas hasta la muerte.
La Organización Mundial de la Salud define como RAM a toda reacción adversa a medicamentos, a todo efecto perjudicial o indeseado que aparece con las dosis usuales utilizadas en el hombre para profilaxis, diagnóstico o terapéutica y en todos los laboratorios, consultorios médicos y diccionarios médico-farmacéuticos, se han establecido acciones y leyendas que señalan las contraindicaciones y los efectos adversos o colaterales en el uso y consumo de todo medicamento.
La farmacovigilancia o vigilancia farmacológica es la notificación, registro y evaluación sistemática de las RAM y tiene como principales objetivos el determinar su frecuencia, gravedad e incidencia para prevenir su aparición.
De esta forma actualmente existen sistemas internacionales y nacionales que van registrando los efectos clasificados en 5 categorías: probables, posibles, condicionales, dudosos y definidos. Estos registros se hacen con los datos proporcionados por médicos y pacientes y aunque en México tiene sus deficiencias, sobre todo por la mala información del procedimiento, temores a la crítica médica, cuestiones médico-legales o dilemas éticos, lo cierto es que es muy necesario aprender a reportar y notificar los efectos de los fármacos.
La importancia de hacerlo radica en que de esa forma se puede proteger al paciente, se toman medidas preventivas para evitar efectos colaterales, se alerta a los médicos y a los pacientes ante la recomendación de determinado fármaco y lo más importante, se llegan a retirar fármacos del mercado que representan un peligro potencial para la población.
La farmacovigilancia permite al usuario estar más tranquilo en el uso y consumo de los medicamentos recetados al evitar reacciones alérgicas que pueden ser mortales, generar otras complicaciones u ocasionar daños durante el embarazo entre otros. También permite a los médicos recetar con mayor tranquilidad observando las características propias de cada paciente y a los laboratorios farmacéuticos actuar con mayor responsabilidad en sus investigaciones, promociones y venta de fármacos.
Pero independientemente de que exista una vigilancia sobre los efectos de los medicamentos, es importante evitar siempre la automedicación, ya que aunque algúnh medicamento sea "muy confiable", cada persona reacciona de forma diferente a las sustancias químicas y naturales que contienen y lo que a unos cura a otros les puede ocasionar una muerte instantánea.