La equinoterapia, utiliza como medio terapéutico a caballos dóciles, seguros y obedientes, así como su entorno.
Los caballos son animales nobles y fieles compañeros del ser humano y ha resultado muy útil utilizarlos en personas que tienen desórdenes del movimiento ocasionados, tanto por accidentes, como por enfermedades neurológicas y/o neuromusculares, como son la parálisis cerebral, accidentes vasculares cerebrales, esclerosis múltiple y traumatismos cerebrales.
El propósito es normalizar el tono muscular y reforzar la postura, para que las personas puedan realizar de mejor forma sus actividades cotidianas a través del movimiento del caballo que simula el del ser humano.
Además el ejercicio al aire libre mejora la relajación, las funciones respiratorias y cardiovasculares y disminuyen el estrés.
Esta terapia tiene tres tipos de efecto: perceptivo, sensorial y orgánico y ha resultado muy efectiva con niños y personas autistas, con Síndrome de Down, Hiperactividad, con dificutad en el aprendizaje, depresión, trastornos de conducta y de adaptación.
Socialmente, esta terapia, aprovecha la capacidad “sanadora”, de los animales, en personas con problemas psicológicos, de conducta o de adaptación social, ayudándolos a superar sus conflictos.
Entre las actividades que se realizan con los caballos están:
- El cepillarlos, para favorecer la concentración, la relación afectiva con el caballo y la coordinación de movimientos.
- Preparar el equipo para la monta, lo que favorece el trabajo en equipo y la memoria, que incluye el aprender el nombre del caballo y cuántas patas tiene entre otras cosas.
- Montarlos, bajo la supervisión de personal capacitado. Este momento permite trabajar las emociones, el equilibrio y la coordinación.
También es importante destacar que a partir de la relación enfermo-caballo, los ejercicios se convierten en una diversión y no en un esquema de tratamiento, por lo que proporciona un ambiente tranquilo, relajado y armonioso.