Cada persona nace con rasgos particulares, de tal forma que ninguna es igual a otra entre los millones y millones que ahora poblamos el mundo.
El concepto de belleza también varía entre cada uno y entre las culturas, pero además también influye mucho la moda, así lo que en siglos y años era apreciado como símbolo de belleza, ahora ha tomado otro concepto.
En la época actual, tanto los hombres como las mujeres no desean vivir con alguna “imperfección”, que los haga sentir molestos o incómodos con ellos mismos, y es por ello que la cirugía plástica, que ha existido desde épocas muy remotas, se ha convertido en una excelente opción para corregir aquello que no gusta o que se quiere modificar.
La cirugía plástica, es una de las especialidades de la medicina moderna que se enfoca a proporcionar mayor “belleza” al cuerpo de una persona que no quiere vivir con lo que considera una imperfección física o a reconstruir alguna parte por alguna lesión, accidente o enfermedad, rama que se conoce como cirugía reconstructiva.
Esta especialidad, que es sumamente amplia y está constituida por diversas áreas como la cirugía estética, antes era privilegio de pocos, ahora es accesible a la mayoría de las personas y tiene como resultado, cuando es practicada por médicos certificados, además de corregir o modificar las características físicas, aumentar la autoestima de muchas personas a quienes les desagrada su forma de ser.
Conocida también como cirugía del embellecimiento y rejuvenecimiento, su aplicación comprende la cara incluyendo frente, párpados, nariz, boca, mejillas y orejas; el cuello, las mamas, tanto para aumento como para reducción; el contorno corporal donde entran la lipoescultura y la corrección del abdomen fláccido, nalgas, muslos y piernas.
Sin embargo, la cirugía estética es solamente una parte de la especialidad, ya que el ejercicio profesional incluye también la cirugía de malformaciones congénitas (o del nacimiento) del cráneo, cara, manos, y aparato genitourinario, entre otras; asimismo, la atención del paciente quemado y de los traumatismos craneofaciales, de la extremidad superior y en general del sistema músculo esquelético.
Otra aplicación es la que se refiere a corregir defectos generados por cirugías, como cicatrizaciones, reconstrucciones oncológicas y microcirugías, que requieren el uso de un microscopio para reconstruir estructuras hasta de menos de 1 mm. Dentro de ésta área se encuentran los reimplantes de segmentos amputados y los transplantes para la reconstrucción anatómica y funcional de diversas partes del cuerpo.
Es muy importante al realizar este tipo de cirugías el acudir con un médico debidamente especializado y certificado, ya que los riesgos de no quedar bien existen aún con el mejor de los médicos.
También es importante saber que no todas las personas pueden ser candidatos a realizarse cirugías, por lo que los antecedentes de salud, alergias, hábitos y estilo de vida y medicamentos que se consumen, deben conformar una historia clínica muy completa, que determinará los riesgos adicionales a toda cirugía y si es candidato o no a la cirugía deseada.