Miedo, impaciencia, tensión, depresión, estrés, traumas, soledad, falta de amor, frustración, desesperación, resentimiento, odio y muchos otros sentimientos negativos, han acompañado siempre al ser humano y forman parte de su esencia natural, pero cuando alguno o algunos de ellos se sufren con frecuencia, todos los días e incluso por años, el efecto en la mente y en la salud integral es devastador.
Esto fue observado por Bach, quien intuyó que las enfermedades, su evolución y complicaciones, tenían mucho que ver con la personalidad, así que después de practicar la homeopatía empezó a recoger flores, a procesarlas y a experimentar sus efectos en cada paciente.
El método que utilizó es diferente al de la homeopatía, ya que en lugar de tomar los extractos de las flores y hacer soluciones, simplemente recogió el rocío depositado en las flores por la mañana y lo utilizó como tintura madre, pero como esto no tuvo el resultado deseado, experimentó con algunos brotes de flores que fueron sumergidos en un frasco de cristal lleno de agua mineral y los dejó expuestos al sol durante algunas horas para que la energía fuera transmitida a las flores mientras se integraba la tintura.
Después de probar los efectos de algunas tinturas de flores con él mismo, con otras plantas y con animales, empezó a probar sus remedios con pacientes, recetándoles remedios de acuerdo a su tipo de personalidad y comprobó el maravilloso resultado en la curación de la salud física.